En busca del placer sexual (Segunda parte)

Muchos matrimonios sufren de los llamados «problemas sexuales» o la «incompatibilidad sexual». El Dr. Wayne Mack presenta algunas razones de la «incompatibilidad sexual» y una perspectiva bíblica de las relaciones sexuales. El artículo se ha dividido en dos partes, en la primera, el autor considera las culpas no resueltas y aquellos problemas que aparentan ser de naturaleza sexual pero no lo son. En esta segunda parte, el autor considera la tercer causa, la ignorancia, además ofrece algunas sugerencias específicas y prácticas para desarrollar la unidad en esa área.
En busca del placer sexual (Segunda parte) Por ignorancia algunos problemas sexuales se deben a la ignorancia o mala información.

Lamentablemente algunas personas casadas ignoran la anatomía física de su cónyuge.
Un cristiano sabía que su esposa no tenía placer personal de sus relaciones íntimas. Obedientemente ella se sometía a su esposo pero él comenzó a sentirse culpable de «obligarla» a participar de una actividad que era mayormente para la satisfacción de él. Ella le aseguró que estaba contenta por complacerle. Él seguía preocupado porque realmente deseaba complacer a su mujer. Comenzó a sentirse culpable de egoísmo y puso en oración sus relaciones sexuales.

En el contexto más amplio del matrimonio, mostraba consideración hacia su esposa, y realmente la alentaba y apreciaba. Sin embargo, después de quince años de matrimonio su esposa jamás había experimentado un orgasmo. Finalmente buscó ayuda y cuando lo hizo descubrió que su incapacidad de agradar realmente a su esposa, se debía a su ignorancia del aparato sexual de ella. Como resultado de alguna nueva información este hombre y su esposa, ambos con educación superior y muy inteligentes comenzaron a experimentar una unidad sexual antes ignorada.La ignorancia de la anatomía física de la pareja es a veces un problema, pero la ignorancia de las diferencias de temperamento también es un problema más frecuente. Muchas mujeres parecen no comprender el temperamento masculino. No comprenden que la mayoría de los hombres se excitan rápida y fácilmente. Tampoco saben que la mayoría de los hombres se excitan por lo que ven. Sin siquiera tocar el cuerpo de la mujer, el hombre puede excitarse. Ocurre con suma facilidad.

Quizá por esto Jesús advirtió a los hombres sobre el peligro de mirar a las mujeres que no eran sus esposas (Mt 5:28). Quizá sea porque los hombres se excitan fácilmente que el libro de Proverbios contiene advertencia tras advertencia para los hombres sobre el peligro de ser seducidos por mujeres fáciles.

Debido a que se excitan fácilmente los hombres deben tener mucho cuidado con lo que miran y en lo que piensan. Por otro lado, las mujeres deben tener cuidado en la forma en que se visten, hablan y caminan ante los hombres que no son sus esposos. Además de esto, las esposas deben reconocer que los deseos sexuales de sus maridos se estimulan más rápidamente, y al principio por lo menos, son más intensos. Deben comprender que sus maridos pueden desear relaciones sexuales más frecuentemente que ellas y que esto no significa que son «pervertidos sexuales».

Sin duda, es la responsabilidad del marido ejercer auto-control y pensar en la condición de su esposa y los deseos de ella. Pero también es responsabilidad de la esposa tener en cuenta el temperamento de su marido y procurar ser su ayuda con sensibilidad, deseosa de satisfacer los deseos sexuales de él. Al no comprender el temperamento masculino algunas mujeres han abrigado actitudes de desprecio y aun de resentimiento hacia sus esposos. Además, debido a la ignorancia estas mujeres han puesto una carga innecesaria de tentación sobre sus esposos. No obstante, la ignorancia acerca de las diferencias de temperamento de hombres y mujeres no se limita al género femenino.

Es posible que los hombres estén menos informados que sus esposas. Más de un marido ha acusado erróneamente a su esposa de ser sexualmente fría, insensible y aún frígida. Él se considera un gran «amante» y no puede entender por qué su esposa no manifiesta el mismo interés en el sexo que él. Considera que ella es «sexualmente fría» y está seguro que otras mujeres se interesan mucho más en el sexo que su esposa.

En realidad, es probable que ella no difiera de otras mujeres. Por lo general, las mujeres no se excitan tan fácilmente como los hombres. Ver la anatomía masculina no es tan estimulante para la mujer mientras que para el hombre ver el cuerpo de una mujer sí lo es. Palabras tiernas, generosidad, consideración, amor genuino, paciencia, amabilidad, apreciación, compasión, aceptación y ternura son las estimulantes para la mujer y la preparan para disfrutar de las relaciones sexuales.

No es verdad que ella se interese menos en el sexo o que sea incapaz de disfrutarlo. Más bien, ella tiene un temperamento diferente. Responde a otros estímulos y de otra forma. En consecuencia, si el esposo quiere que su mujer disfrute al «hacer el amor» tendrá que resistir la tentación de apurarse.

Debido a su temperamento, el esposo se excita fácilmente pero en la mayoría de los casos no ocurrirá lo mismo con su mujer. Probablemente ella se excita muy lentamente de modo que su esposo debe ejercer paciencia y auto-control. Debe negarse a sí mismo por amor a ella y estar más interesado en satisfacer las necesidades de ella que las suyas propias. Además, debe tratar a su esposa con amabilidad todo el tiempo y no solo cuando desea «hacer el amor». El marido que se torna solícito y tierno en determinados momentos no tardará en tener una esposa que se sienta usada y abusada, una esposa que duda de la sinceridad del amor de él.

Las Escrituras nos enseñan que «la mujer no tiene potestad sobre su propio cuerpo, sino el marido» (1 Co 7.4). La esposa debe entregarse gustosamente a su esposo y procurar satisfacer las necesidades de él. No debe negarse a su marido a no ser por mutuo consentimiento (1 Co 7.5). Por el otro lado, el esposo debe ser muy sensible al temperamento, las necesidades y los deseos de su esposa. Debe vivir «con ella sabiamente» (1 Pe 3.7). Debe amarla como Cristo amó a la iglesia (Ef 5.25). Debe estimar a su esposa más que a sí mismo y preocuparse por los intereses de ella además de los suyos propios (Fil 2.3–4). Debe darle honor como a vaso más frágil (1 Pe 3.7). Debe tener como norma agradar a su esposa para el bien de ella y no agradarse a sí mismo (Ro 15.1–2).

Cuando el hombre pasa por alto la forma instituida por Dios de tratar a su esposa, por supuesto que desobedece a Dios, pero también manifiesta su ignorancia del temperamento de ella. Los mandamientos de Dios a los maridos están de acuerdo con el temperamento de la mujer. De modo que el que ignora las instrucciones de Dios dificulta que su esposa llegue genuinamente a ser uno con él. Por el contrario, ya que estos mandamientos están de acuerdo con el temperamento de la mujer, el esposo que los obedece proveerá una atmósfera en la que la unidad sexual y toda otra unidad florecerá.

Es necesario mencionar otra clase de ignorancia que a veces causa problemas sexuales y es la ignorancia de lo que la Biblia dice acerca del sexo. Muchos piensan que en realidad la Biblia no dice mucho acerca del sexo y lo que dice es negativo.

En cierta ocasión, estaba en el hogar de un pastor mientras dirigía un seminario sobre el hogar cristiano. Cierto día estábamos sentados a la mesa tomando una taza de café y conversando sobre varios temas relacionados con el matrimonio y la familia. En el curso de nuestra conversación, esta pareja me confió que habían tenido algunos problemas en adaptarse sexualmente el uno al otro. Las esposa había sido criada en un hogar donde lo que se decía del sexo siempre era negativo y en su iglesia la enseñanza dada sobre el tema también era siempre así. Como resultado, la sola idea del sexo la atemorizaba. Pensaba que el sexo era algo que las mujeres toleraban para poder procrear, pero que ciertamente no era algo que personas espirituales disfrutaban ni aún del cual dialogaban.

Su hogar y su iglesia habían enfatizado el abuso y el mal uso del sexo, pero no le habían comunicado los aspectos cosas positivos que dice la Biblia al respecto. Por cierto que las razones por las cuales enfatizaban las enseñanzas negativas de la Biblia sobre lo perjudicial de las relaciones matrimoniales, la masturbación, la homosexualidad, y el adulterio eran buenas. Querían proteger a los jóvenes del pecado. Sin embargo, por lo menos en este caso, al no enfatizar las enseñanzas positivas de la Biblia acerca del sexo hicieron que ella solo considerara al sexo como carnal y aun sucio. La ignorancia, entonces, de las enseñanzas positivas de la Biblia, pueden producir problemas sexuales en el matrimonio e impedir una genuina experiencia de unidad.

Existen siete principios bíblicos importantes referentes a las relaciones sexuales que esboza Harry H. McGee, doctor en Medicina en su libro The Scriptures, Sex and Satisfaction (Las Escrituras, el sexo y la satisfacción). Estos siete principios se tomaron de un pasaje clave en 1 Corintios 7.1–6, pero están respaldados también por otros pasajes.

Las relaciones sexuales dentro del matrimonio son santas y buenas (He 13.4): Dios alienta las relaciones sexuales y advierte contra las tentaciones que pueden surgir de la privación o cesación.

El placer en las relaciones sexuales (así como el placer de comer y de otras funciones del cuerpo) no está prohibido: más bien este placer se da por sentado cuando Pablo escribe que los cuerpos de ambos pertenecen el uno al otro (cp. también Pr 5.18, 19 y Cantar de los Cantares).

El placer sexual debe regularse por el principio clave de que la sexualidad no existe para el placer de uno mismo sino del de su compañero (los derechos del cuerpo se entregan al cónyuge en el matrimonio): Toda manifestación sexual orientada hacia uno mismo es pecaminosa y lasciva en lugar de ser santa y amorosa. La homosexualidad y la masturbación, por lo tanto, están condenadas junto con otras actividades orientadas hacia uno mismo dentro del matrimonio. En el sexo como en todo otro aspecto de la vida, «más bienaventurada cosa es dar que recibir». El placer más grande se logra al satisfacer al cónyuge.

Las relaciones sexuales serán regulares y continuas: No se indica el número de veces por semana, pero está el principio de que ambos deben proveer satisfacción adecuada para evitar el «quemarse» (deseo sexual no satisfecho) y la tentación de encontrar satisfacción en otra parte.

El principio de la satisfacción mutua significa que cada uno debe proveer la satisfacción sexual que le corresponde al esposo o esposa cuando sea necesario: Por supuesto que otros principios bíblicos (por ejemplo, el principio de la moderación), y el principio de que uno nunca trata de satisfacerse a sí mismo sino a su compañero en el matrimonio, siempre regula la frecuencia de tal modo que ninguno le exija al otro en forma irracional. El deseo de satisfacción sexual nunca debe ser gobernado por la lascivia idólatra, pero tampoco puede utilizarse tal regulación como excusa por ser insensible a las necesidades genuinas de la pareja que deben ser satisfechas.

No debe haber regateos («No tendré relaciones contigo a menos que tú…»): Ninguno tiene derecho de hacer tales regateos.

Las relaciones sexuales son iguales y recíprocas: Pablo no le otorga mayores derechos al hombre que a la mujer. La iniciación mutua al coito, la estimulación, el juego de amor previo, y la participación en el acto sexual no solo es permitido sino prescritos. Los derechos del matrimonio involucran una responsabilidad mutua. (Citado del apéndice de The Scriptures, Sex and Satisfaction, por Harry M. McGee, Doctor en Medicina. El apéndice fue escrito por Jay E. Adams).

Estos son, entonces, algunos principios bíblicos referentes a las relaciones sexuales. Sugiero que el conocerlos y practicarlos, como también otros principios bíblicos que se encuentran en este artículo, le ayudarán a desarrollar y mantener una verdadera unidad en su relación matrimonial.

Preguntas para estudiar y promover el diálogo
Estas preguntas ayudan a la pareja a reflexionar acerca de cómo desarrollar la unidad sexual en el matrimonio. Debe completarlas con su pareja.

El sexo en el matrimonio
  • Lean 1 Corintios 7.2–5, 9 y hagan una lista de todo lo que se refiere al sexo en este pasaje.
  • Busquen las respuestas a preguntas tales como: ¿Con quién es correcto tener relaciones sexuales?
  • ¿Cuáles son los derechos matrimoniales de cada uno?
  • ¿Cuáles son algunos de los propósitos del matrimonio y de las relaciones sexuales?
  • ¿Cuál debe ser la actitud de ambos hacia las relaciones sexuales?
  • ¿Es correcto que los cristianos se masturben?
  • ¿Cuál es la respuesta de Dios hacia el deseo sexual?
  • ¿Debieran los cónyuges hablar acerca de sus relaciones sexuales y deseos?
  • ¿Por cuánto tiempo debe una pareja abstenerse de relaciones sexuales?
  • ¿Qué nos dice Proverbios 5.15–21 acerca del matrimonio y las relaciones sexuales?
  • Resuman en pocas palabras el principio que se podría deducir de Hechos 20.35 en cuanto al acto sexual.
  • Comparen 1 Corintios 7.2–5, Proverbios 5.15–19 y Génesis 1.27–28 y anoten los propósitos del sexo en el matrimonio.
  • Hagan una paráfrasis de Hebreos 13.4.
  • ¿Qué verdades acerca de la relación conyugal se enseñan en Malaquías 2.13–16?
  • Estudien Filipenses 2. 3–4 y señalen específicamente cómo puede aplicarse este pasaje a las relaciones sexuales.
  • ¿Qué nos enseña Cantar de los Cantares 1.2, 13–16; 7.1–10 acerca de la relación conyugal? El cónyuge y su cuerpo
  • ¿Qué actitudes hacia el cónyuge y su cuerpo se sugieren en Cantar de los Cantares 4.1 y 5.10–16?
  • ¿Se deberían avergonzar los cónyuges de encontrar deleite el uno en el otro?
  • ¿Es correcto entusiasmarse acerca de las relaciones sexuales con su cónyuge, ansiarlas y disfrutarlas?

Masturbación
  • Lean 1 Corintios 6.12; Mateo 5.27, 28; 1 Corintios 7.9 y 7.3–4 y anoten cuatro razones por qué no es bueno masturbarse.

Métodos anticonceptivos
  • ¿Qué implicaciones en cuanto al control de la natalidad tiene el hecho de que en 1 Corintios 7.2–5 y Proverbios 5.15–19 se señala que la procreación no es el único propósito del acto sexual?
  • ¿Qué importancia tienen 1 Timoteo 5.8; Filipenses 2.4; Efesios 5.25, 28–29; 1 Corintios 7.3–5; Éxodo 20.13; Génesis 1.27–28; Proverbios 5.18–20 y Santiago 2.17, 20 con relación al control de la natalidad?
  • Anoten cuatro diferentes métodos de control de la natalidad.

Adulterio
  • De acuerdo con Mateo 5.27–30 y Hebreos 13.4, ¿cuán grave es el pecado de relaciones sexuales fuera del matrimonio?

El placer del sexo
  • Intercambien opiniones sobre las siguientes preguntas: ¿Qué le agrada acerca de sus relaciones sexuales en el presente?
  • ¿Hay algo en sus relaciones sexuales que no disfruta? ¿Cuándo? ¿Cómo? ¿Con qué frecuencia? etc.
  • ¿Cuáles son los impedimentos más grandes para tener buena relación sexual?
  • ¿Qué es lo correcto y lo incorrecto en las relaciones sexuales?
  • ¿Qué prohíbe la Biblia?
  • ¿Necesita cambiar algo en su vida sexual? Si es así, ¿cómo lo logrará?
  • ¿Qué diferencias hay entre usted y su pareja en cuanto a sus actitudes, sentimientos, necesidades y deseos sexuales? ¿Tienen algunos temores en cuanto al sexo? De ser así, ¿cuáles son?
  • ¿Hay una buena comunicación con su cónyuge acerca de sus relaciones sexuales?
  • ¿El tener un gran deseo sexual indica falta de espiritualidad?
  • ¿Con cuánta frecuencia deben tener relaciones sexuales?
  • ¿Las relaciones sexuales deben ser para la satisfacción mutua? ¿Qué deben hacer si no es así?
  • ¿Cómo buscarán ayuda si tienen problemas en adaptarse sexualmente?
  • ¿Qué puede hacer para satisfacer las necesidades sexuales de su cónyuge más plenamente? 
Tomado y adaptado del libro Fortaleciendo el matrimonio, Wayne Mack, Hebrón. Todos los derechos reservados.
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6 Comentarios
Alejandra Sanchez
Escriba un comentario...Es un poco frustrante encontrar solo casos donde la mujer se niega o es fria q pasa al reves yo sufro lo contrario mi esposo cristiano lider de alabanza amoroso padre y esposo respinsable añado joven de 36 años siempre esta cansado con sueño o ni aun hace el intento pasan meses sin relacion intima y nada aclaro q para muchos hombres desgraciadamente me encuentro deseabl... Leer mas »
Escrito el 28 Febrero, 2012
Alejandra Sanchez
Escriba un comentario...por cierto apenas tenemos dos años d casados y la bb 4 meses yo 27 osea no entindooo algun consejo
Escrito el 28 Febrero, 2012
Beatriz Barreto
Alejandra haz intentado hablar con el acerca de lo que piensas, quizas el lo ignora y cree que para ti no es importante
Escrito el 01 Marzo, 2012
Beatriz Barreto
me gusto mucho este articulo
Escrito el 01 Marzo, 2012
Natali Elizabeth
me siento como Alejandra con esposo de 36 años lo amo y es con quien deseo realizar todo es muy buen esposo me ayuda y apoya en todo pero siempre esta cansado ambos somos lideres en nuestra iglesia pero fuera de esto yo deseo mas intimidad con el y para el una vez a la semana es suficiente generalmente sucede porque le comento que tengo una necesidad pero no me siento bien conmigo misma porqu... Leer mas »
Escrito el 29 Marzo, 2012
alma
hola tengo 21 años soy casada hace 1 año y tres meses! mi esposo tiene 24 años! al principio todo era muy bonito me sentia super comoda en la intimidad! pero hace un tiempo para aca mi esposo dejo de sentir deseos ya tenemos 2 meses sin nada de relaciones!!! lo hemos hablado y el me dice que me ama que no me engaña!! y quiero creerle pero esta situacion me tiene deprimida!! somos una pareja mu... Leer mas »
Escrito el 03 Abril, 2012
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