Se buscan líderes de alabanza...

Todos concordamos en que el ministerio de alabanza y adoración es un factor muy importante en los servicios de nuestras iglesias. Pero, ¿nuestros líderes de adoración saben realmente la responsabilidad que tienen en sus manos? El pastor Gordon MacDonald comparte varias sugerencias que lo pueden ayudar a descubrir a un verdadero líder de adoración dentro de su iglesia.
Se buscan líderes de alabanza...

Las características esenciales de esta difícil función
Un amigo forma parte de un comité que está buscando un líder de adoración a tiempo completo. Hasta el momento, han examinado más de cien nombres. ¿Exigentes? Sí, pero el comité tiene que satisfacer a cinco generaciones culturalmente definidas que asisten a la mayoría de las iglesias de hoy en día. Cada generación tiene su propio gusto de adoración, y cada una piensa que las otras cuatro están un poco fuera de lugar. Por eso, la búsqueda es bastante difícil.
Cómo llegamos hasta este punto
Hace cincuenta años, hubieran buscado a un líder de cánticos que motivara a las personas a cantar tres coros evangelizadores, que dirigiera una oración, que cantara un solo y que, en el momento oportuno, dirigiera la atención hacia el predicador. De todas formas, en las iglesias de ese entonces no existían los sistemas de sonido, ni los juegos de luces, ni se proyectaba las letras de las canciones en pantallas, ni tampoco había tambores. Bajo esas condiciones, ¡«Grata Certeza; ¡Soy de Jesús!» nunca antes había sonado tan bien!
Hace cuarenta años, los líderes de alabanza se transformaron en directores de coro, a quienes se les pagaba (esto provocó que algunos hermanos fueran sermoneados) para reclutar a un coro que cantara himnos. A la mayoría de las personas les gustó este medio y no se dieron cuenta de que nosotros, los adoradores principiantes que estabamos en las bancas, cada vez cantábamos menos.
Hace treinta años, aparecieron los ministros de música a tiempo completo. Abogaron por los programas musicales: coros múltiples, cantatas, conciertos, y obras musicales muy elaboradas con orquestas (e incluso animales vivos para el servicio de Navidad). Muchos de nosotros pensamos que este desarrollo era algo de alta calidad. No obstante, la verdad es que nosotros, la gente de las bancas, adorábamos menos y nos entreteníamos más. Palmear (hacerlo o no hacerlo) se convirtió en un problema serio para las juntas de ancianos. El músico cristiano profesional debutó y nació una fabrica de estrellas.
En los últimos veinte años, observamos el advenimiento de los líderes y grupos de adoración. Cada miembro del grupo estaba armado con un micrófono y el grupo, por lo general, estaba conformado por gente joven, sincera, entusiasta, y a menudo muy talentosa. Se reemplazaron los órganos por teclados electrónicos, baterías, bajos; además, todos aprendimos a palmear (en los tiempos 2 y 4, creo). Abandonamos los himnarios y las iglesias instalaron proyectores de vídeo y programas de PowerPoint. Los amplificadores de sonido eran más grandes que nuestras cocheras; los juegos de luces programables despertaron los sentidos; y el humo artificial simulaba el Getsemaní.
Adorábamos. Pero a veces sacrificábamos la experiencia de adoración por… bueno, por la experiencia en sí.
Lo positivo y lo negativo
Mi opinión: Para muchos jóvenes que están decidiendo asistir a una iglesia, los líderes de adoración son factores mucho más importantes que los predicadores. Una predicación mediocre podría tolerarse, pero un líder de adoración inepto puede hundir las cosas muy rápido. Hoy en día, los líderes de adoración son los que más definen la cultura de una iglesia si los comparamos con otros miembros del cuerpo. Esta es mi opinión, no mi deseo.
Los aspectos positivos de los líderes de adoración: Animan nuestros sentimientos y deseos para hacernos sentirnos gozosos; hay menos espectáculos musicales (ya no más los ministros de música) y más cánticos de congregación (más líderes de adoradores). Además, se dan cuenta de que la gente necesita pasar más tiempo amando a Dios a través de la expresión personal y colectiva. Un buen líder de adoración es un precioso regalo.
Los aspectos no tan positivos: Algunos líderes de adoración no desisten de una canción tan fácilmente y la repiten, y la repiten, y la repiten. Además, parece que muchos no están conscientes de que para la mitad de la congregación el estar de pie por mucho tiempo puede causar dolor físico (los pisos que tienen cierto declive lastiman las caderas, rodillas y pies, mientras que los escenarios son planos). ¡Ah! y muchos de los líderes de adoración no parecen saber que la adoración abarca más allá de la música. Reflexiones, oraciones susceptibles, lecturas estimulantes y liturgias conmovedoras para el alma también forman parte del menú.
Cómo reconocer a un buen líder
Ahora usted puede entender por qué mi amigo y su comité de búsqueda tienen en sus manos una difícil responsabilidad. Si me pidieran que los aconsejara, les diría que tuvieran en cuenta los siguientes aspectos en su búsqueda de un nuevo líder de adoración:

  • La forma en que el líder de adoración ora en público: ¿Las oraciones del líder se caracterizan por una reverencia profunda? ¿Reflejan que el líder está consciente de que las distintas etapas de la vida adulta tienen diferentes y nuevos problemas y preocupaciones que necesitan intercesión? Algunas personas jóvenes saben esto, otras no. ¿El propósito de sus oraciones es para alcanzar algo o solo para hacer una transición sutil entre las canciones?
  • El respeto que le confiere a la lectura pública de las Escrituras: Las personas necesitan escuchar la Palabra y que este tiempo sea de igual calidad que el tiempo de un buen solista.
  • Las canciones que el líder de adoración escoge: Estas canciones deberían poder cantarse (para que podamos tararearlas durante el trabajo; o cantarlas si vamos a la cárcel, como lo hicieron Pablo y Silas). Realistas (que no sea jerga, es decir, palabras que nunca usamos fuera de la iglesia). Honestas (para no prometerle a Dios cosas que realmente no tenemos la intención de ser o hacer). Amplias (que representen las tradiciones musicales de los últimos siglos; por ejemplo, himnos viejos ejecutados con nuevos instrumentos). La música de adoración que nos marca es oportuna para estos días pero, al mismo tiempo, es infinita.
  • La forma en que usa el silencio colectivo y estimula una reflexión histórica: No toda la adoración se hace al ritmo de un tambor. Necesitamos expresiones que lleguen a todos los sentidos; además, necesitamos conectarnos con las antiguas manifestaciones de nuestra fe. Fíjese como se siente el líder de adoración con respecto a las grandiosas tradiciones históricas del credo, la liturgia y símbolo sacramental que nos recuerdan que ha habido hermanos que adoraron por siglos mucho antes de que nosotros lo hiciéramos.
  • La forma en que el líder de adoración prepara el ambiente para que el sermón llegue al corazón y la mente: ¿Están los adoradores preparados emocional y teológicamente para ser animados, desafiados o reprendidos? He intentado pensar en la experiencia de adoración más extraordinaria que he vivido. Creo que ocurrió en 1976 justo después de recibir el año nuevo en una convención de misiones. No había ningún líder de adoración. Ni siquiera un predicador (lo cual me sorprende).

La convención concluyó con un servicio de comunión. Después de la bendición, 17000 estudiantes se dirigieron hacia las salidas y hacia sus autobuses para regresar a casa. Alguien en la multitud —no un líder de adoración, sino un adorador empezó a cantar «Canta aleluya al Señor». Es el coro en donde los hombres cantan una oración y las mujeres repiten la oración como si fuera el eco de la primera.
¡Diecisiete mil personas detuvieron sus autos y cantaron! Y cantaron, y cantaron, y cantaron. La cantamos una y otra vez, sin líderes ni músicos. Nadie quería irse de ese lugar santo, ni abandonar los recuerdos de las horas sagradas, ni alejarse de la presencia especial de Dios. Así que nos quedamos cantando.
Mi hija, Kristy, en ese entonces tenía nueve años y estaba conmigo. Ella sintió el carisma del momento, tomó mi mano y me dijo: «Papi, así es como va a ser el cielo».
Creo que ella estaba en lo correcto. Quiero decirle a mi amigo que encuentre un líder de adoración que pueda hacer que este tipo de momentos sean más frecuentes.

Gordon MacDonald es editor adjunto de Leadership. Este artículo se publicó por primera vez en Leadership Journal, usado con permiso. Título del original: To Find a Worship Leader Copyright © 2002 por el autor o por Christianity Today International/Leadership Journal. Primavera 2002, Vol. XXIV, No. 2, Página 83. Traducido y adaptado por DesarrolloCristiano.com, todos los derechos reservados.
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