Incentivando el ofrendar

A menudo los líderes de las iglesias trabajan incontables horas planeando cómo limitar los gastos, pero prestan poca atención a cómo incrementar las ofrendas. A continuación encontrará doce principios que un pastor ha aprendido acerca de cómo formar dadores dadivosos basandose en patrones Bíblicos...
Incentivando el ofrendar

«Nunca predico sobre ofrendar o pedir dinero —le dije una vez a un pastor—. Sencillamente lo dejo a criterio de las personas».

«¿Le enseñas a tu gente sobre cómo estudiar la Biblia?» —me preguntó.

«Por supuesto» —le respondí.

«¿Les enseñas cómo orar?»

«Claro que sí».

«Si le enseñaras a tu gente a ofrendar de una manera bíblica, ¿Dios los bendeciría más o menos?»

No pude responderle. Me di cuenta de que dañaba a mi gente, en vez de ayudarla. Además, nuestra iglesia sufría un severo estrés financiero. Cuando regresé a casa, me comprometí a enseñar toda la Palabra de Dios, entre ella los pasajes que hablan sobre ofrendar. Desde entonces, he visto a Dios trabajar en nuestra iglesia en formas asombrosas, y ha llevado a nuestra gente a nuevos niveles de madurez.

A continuación encontrará doce principios que he aprendido acerca de cómo cultivar una iglesia dadivosa.

Un enfoque de ciclo

A menudo los líderes de las iglesias trabajan incontables horas planeando cómo limitar sus gastos, pero prestan poca atención en cómo incrementar las ofrendas. Nosotros tuvimos éxito cuando enfocamos nuestro tiempo y energía.

  1. Planee con anterioridad. Para ser eficaces, debemos preparar nuestra estrategia de desarrollo de recursos tan cuidadosamente de la misma forma que planeamos el programa de nuestros cultos. La razón principal por la cual las campañas de pro-construcción incrementan las ofrendas 50% no es por el nuevo edificio, sino por la estrategia cuidadosamente planeada de la iglesia. Las iglesias pueden obtener resultados similares todos los años aun sin un proyecto de construcción. En la primer iglesia donde pastoreé, implementé un plan completo y las ofrendas aumentaron 20% en un año.
    Un buen plan incluye:
    • una estrategia específica para comunicar una mayordomía positiva durante todo el año
    • un énfasis de mayordomía anual
    • clases sobre finanzas a los nuevos miembros
    • una continua comunicación de la visión
    • enseñanzas bíblicas sobre ofrendar
    • testimonios personales
    • un énfasis de desarrollo de recursos para toda la iglesia durante todo el año
    • tarjetas de compromiso anuales
    • proyectos específicos para ofrendar
    • ayuda práctica en cómo cumplir los compromisos
    • mantener relaciones saludables en la iglesia.
  2. Haga énfasis en el discipulado. Dios ha suplido tres recursos que son necesarios para tener ministerios fructíferos: (a) los recursos humanos, (b) los recursos divinos como la oración, y (c) los recursos físicos como edificios y dinero. La forma en que desarrollamos cada uno de estos determina el éxito de nuestros ministerios. El desarrollo eficaz de los recursos no es un gancho monetario. Tiene un fundamento espiritual que hace del discipulado su meta primaria. La clave para el desarrollo de los recursos es el crecimiento de la gente.
  3. Sumérjase en la oración. Sin la oración, un programa financiero pierde su fundamento espiritual. Nosotros iniciamos nuestro enfoque de mayordomía con un llamado de oración. Organizamos tiempos especiales de oración y dirigimos un culto de oración que duró veinticuatro horas. Cuando oramos, Dios suaviza corazones, limpia actitudes, cambia vidas, aclara prioridades, y abre chequeras.
  4. Identifique las metas específicas. A la gente no le gusta gastar más a menos que reciba más. Por eso, escribimos en nuestra lista de deseos los nuevos proyectos que sabemos se pueden obtener si incrementáramos las ofrendas. En las primeras etapas del planeamiento del presupuesto, le pedimos a todos los líderes que hagan una lista de deseos de los nuevos ministerios o adquisiciones para sus respectivas áreas. Luego, nuestro equipo de liderazgo determina los costos aproximados de cada petición y desarrolla una lista de deseos prioritarios. Debido a que las motivaciones de las personas son diferentes, nuestra lista de deseos incluye tanto recursos humanos; por ejemplo, contratar a un director de niños por medio tiempo, como recursos materiales; por ejemplo, un nuevo equipo de video.

    Sin embargo, no permitimos que las personas designen sus ofrendas a estos proyectos porque eso disminuiría las ofrendas para el presupuesto general. Por el contrario, les decimos que si la suma de todas las ofrendas exceden el presupuesto, entonces podremos encargarnos de la lista de deseos. De esta forma, la iglesia sabe que incrementar las ofrendas marcará una diferencia. Ya que a la gente no le gusta ofrendar a algo tan poco novedoso como lo es el grupo de recolección de fondos, cambiamos su nombre a ministerio de fondos, el cual muestra que su propósito es la gente.
  5. Obtenga compromisos. Si no obtengo un compromiso específico por parte de la gente, mi enseñanza bíblica tiene poco efecto. El primer año que tuvimos un énfasis de mayordomía, enseñé acerca de los principios financieros de Dios durante cuatro semanas seguidas, y luego me senté en la parte de atrás a esperar que las ofrendas aumentaran. Nuestro gráfico de ofrendas no demostró ningún incremento. No supe del fracaso hasta que hablé sobre esa experiencia con otro pastor.

    «¿Cuánto incremento indicó la gente en su tarjeta de compromiso?» —me preguntó.
    «¿Cuáles tarjetas de compromiso?» —le contesté.
    «Tienes que ayudar a las personas a clarificar y consolidar su decisión» —me dijo— «la única forma que conozco para hacer eso es que ellos escriban su compromiso de ofrenda para el siguiente año».

    El siguiente año, utilicé las tarjetas de compromiso, y las ofrendas aumentaron 20%. Un resultado similar se ha mantenido en las iglesias donde un domingo al año las personas se comprometen a ofrendar. He aprendido varias lecciones acerca de fomentar los compromisos financieros:
    • Prepare a su gente. Avíseles, durante varias semanas antes, sobre el futuro día de compromiso. Eso ayuda a prevenir el sentimiento de presión o manipulación.
    • Pídale a la gente que piense sobre su ofrenda en términos semanales, en lugar de pensar en una cantidad anual. Esto ayuda a dividirlo en cantidades manejables.
    • Pídales que especifiquen su incremento semanal. Animamos a las personas a que todos los años crezcan en cada área del discipulado, entre ellas la mayordomía. Si escribe una cifra semanal que podría sonar generosa, pero si el ingreso de una persona ha aumentado y esta escribe cero en el espacio de «aumento», se dará cuenta de que su compromiso no es un sacrificio de fe. Si se les pide a las personas que calculen el aumento en sus ofrendas, entonces se les animará a que vean la ofrenda como un aspecto de sacrificio.
    • Asegúrele a las personas que sus compromisos se manejarán con mucha confidencialidad. Prométales que nadie los contactará o los presionará si no pueden cumplir con su compromiso.
  6. Involucre a más personas. Setenta por ciento de las ofrendas provienen de aquellos que sirven en la iglesia. Eso significa que una de las mejores maneras para incrementar las ofrendas es aumentando el número de siervos. Ellos son los que ven la visión, desarrollan pasión por un ministerio más grande, y aumentan sus ofrendas para conseguir que eso ocurra.

    Durante nuestro énfasis de mayordomía, enseñamos sobre la mayordomía de tiempo y talentos. Al final, le pedimos a cada uno que llene un compromiso de servicio al ministerio para el próximo año. Ayudamos a aquellos que aún no están sirviendo a encontrar un ministerio que calce con sus dones y pasión.

    La función principal del pastor
    Muchos de los principios dependen particularmente de los esfuerzos del pastor.
  7. Fomente la confianza. Un pastor me su visión de obtener un rápido crecimiento en su nueva iglesia. Había persuadido a los cien miembros, la mayoría mayores que él, a usar los US$60.000 que habían ahorrado durante cinco años para iniciar una nueva iglesia. Planeó toda una campaña publicitaria y una serie de actividades con músicos invitados. Un año después, el dinero se había acabado así como el pastor. Lo único que inició con su proyecto fue su propia salida.La confianza se gana dependiendo de la forma en que gastamos el dinero de la iglesia. Debo ser austero y usar el dinero sabiamente. Las personas son más generosas cuando ven que pueden confiar en que no malgastaré, sino que valoraré al máximo el presupuesto. También apoyarán más mis ideas.

    Un líder de una iglesia me lo dijo de esta forma: «Los pastores vienen y van, pero nosotros tenemos que quedarnos aquí y pagar las deudas, así que si nos amas, no nos endeudarás». Muchos miembros de iglesia no comprenden la filosofía del ministerio, pero todos ellos entienden de números.

    La confianza también viene de una exitosa campaña para levantar fondos. Para que se me respete como líder, debo asumir una responsabilidad primaria ante el resguardo de los recursos financieros. Cuando mi liderazgo produce una mayor cantidad de ofrendas, ante los ojos de la congregación se me reconoce como un buen líder. Después de eso, las personas rápidamente ponen en práctica muchas de mis sugerencias ministeriales.
  8. Construya relaciones. La mayoría da no porque perciba alguna necesidad mayor, sino porque sostiene una relación más cercana. Muchos niños viven en mi barrio, pero doy generosamente a solo dos de ellos —a los míos. Las iglesias generalmente escogen apoyar misioneros no porque creen que es una obra en potencia, sino porque estos mantuvieron una relación cercana con la congregación. Asimismo, las personas que se sienten más cercanas a la iglesia —los líderes— dan más. Aquellos que se sienten involucrados y apreciados ofrendan significativamente. Aquellos en los alrededores o que se sienten como extraños dan casi nada. Por eso en una iglesia confundida o en crisis las ofrendas tienden a disminuir. Las ofrendas lo nos ayudan a discernir la situación de la iglesia y lo cercanas que se sienten las personas.

    Antes de enseñar sobre mayordomía y pedirles compromisos de ofrendas, debemos asegurarnos de que nuestras relaciones son reales. Reclutamos personas para que compartan en parejas y llamen a cinco familias durante un periodo de dos semanas. Instruimos a nuestros equipos de visitación a que no hablen nada acerca de dinero. Nuestros siervos visitadores hacen preguntas como:
    • ¿Qué es lo que le gusta de la iglesia ?
    • ¿Cómo puede nuestra iglesia ayudarlo a usted y a su familia? 
    • ¿Cómo podemos orar por usted?
    • ¿Hay algún área del ministerio donde estaría interesado en servir?
  9. Sea un ejemplo de generosidad. Aun cuando los registros financieros son confidenciales, las personas de alguna forma disciernen qué tan dadivoso es el pastor. Un hombre me contó que cuando su pastor hablaba acerca de dar, a algunas personas sencillamente no les nacía ofrendar porque sabían lo que él daba. Otros, con el tiempo, se daban cuenta y pronto captaban todo el asunto.

    La iglesia no crecerá más allá del ejemplo del pastor. Aún más importante es el hecho de que el pastor menos dadivoso no puede enseñar con pasión sobre la mayordomía o compartir ejemplos personales de sacrificios financieros. Si las palabras del pastor suenan falsas, el rebaño no actuará.

    Temas para re-enfatizar
    Ciertos elementos que usted querrá revisar regularmente.
  10. Sea positivo. Complementamos nuestro énfasis de oración y visitación con cuatro semanas de enseñanza bíblica positiva sobre la mayordomía. Solamente un sermón se concentra principalmente en dar dinero.

    Hace años, cometí el error de enfatizar el juicio de Dios para con aquellos que no eran dadores generosos. Me di cuenta de que los mensajes negativos producen irritación más que madurez. Ahora, enseño sobre los beneficios de dar. Dar es una respuesta apropiada al amor sacrificial de Dios para con nosotros. Es un acto de amor hacia la gente que llega hasta los pies de Jesús a través del ministerio de nuestra iglesia. Y nos trae recompensas multiplicadas en el cielo.

    No prometo abundancia financiera o recompensas inmediatas por ofrendar. Si Dios recompensara financieramente a cada dador, los cristianos dadivosos serían las personas más adineradas la tierra y las personas tacañas las más pobres. Pero sí les advierto que Dios generalmente recompensa nuestra ofrenda con mejores dádivas que el dinero —por ejemplo, amor, gozo, paz, buenos amigos y familiares. El tiempo que Dios se toma para recompensar no siempre es inmediato. Podría ocurrir la próxima semana, o dentro de algunos años, o quizá hasta la eternidad.
  11. Explique claramente qué es un sacrificio. En lugar de llamar a nuestro énfasis de mayordomía «ofrenda de promesa de fe» como solía hacerse, ahora me refiero a este como «inversión de sacrificio de fe».

    La fe comunica que dar nos hace renunciar a algo basado en nuestra fe en el amor de Dios, y que nuestra recompensa futura proviene de él. Uso sacrificio en lugar de promesa porque Dios desea un amor que se sacrifica más que las promesas verbales. Además, la única forma en que la mayoría de las personas serán capaces de cumplir sus promesas de ofrendas es al sacrificar un gasto actual. Cuando las personas fallan al cumplir la promesa de fe que le hicieron a Dios, es generalmente porque trataron de incrementar sus ofrendas sin haber aumentado sus ingresos.

    Muchos necesitan una guía práctica en cómo cumplir sus compromisos. Le pedimos a la gente que revise sus gastos actuales para evaluar su chequera, y que luego decidan cuáles gastos sacrificarán para que puedan dar esa cantidad a Dios. También le pedimos a los miembros que compartan sus peregrinajes espirituales en las ofrendas de sacrificio y cómo Dios los ha bendecido. Los testimonios son la parte más poderosa de nuestro énfasis de mayordomía. Muchos me han contado sobre los sacrificios a los que intentan someterse. Una pareja me anunció: «Decidimos no cambiar nuestro automóvil este año para así incrementar nuestra ofrenda y dar lo que hubiera sido el pago mensual del automóvil». Una madre soltera me compartió: «Oré para que si Dios traía un niño más a mi servicio de guardería, aumentaría mi ofrenda al dar esa cantidad. A la semana siguiente, otro padre matriculó a su hija». Cuando las personas identifican los sacrificios específicos, son capaces de cumplir sus compromisos, pero aún más importante, esto los ayuda a profundizar en su relación con Dios.

    Una de las peores formas de promover las ofrendas es decir: «Hay 100 familias en esta iglesia y tenemos un proyecto de X cantidad de dinero así que queremos que cada familia ofrende X cantidad». La familia adinerada podría pensar: «Podríamos dar X cantidad pero ya que solo necesitan que ofrendemos x, eso será lo que daremos». No se sentirán desafiados. Por el contrario, la familia de escasos recursos probablemente se sentirá abrumada. Resulta mejor enfatizar un sacrificio igualitario, en lugar de cantidades iguales.
  12. Cuénteles sobre las recompensas. La mayoría de las personas renunciaría a sus empleos en cuestión de un minuto si no recibieran un cheque de pago. Jesús a menudo hablaba de recompensas. Usamos el término invertir en lugar de dar porque nuestras ofrendas son una inversión eterna para las personas que estarán con Dios para siempre, y son una inversión que nos traerá una recompensa eterna más allá de nuestro sacrificio.

    Enfatizo que invertiremos cada dólar en algún lugar —un restaurante, el cine, la bolsa de valores. ¿Qué mejor inversión que la que nos ofrece ganancias por haberle dado a Dios?

Energía disponible

El año pasado, los problemas de organización empujaron a nuestro énfasis de mayordomía de vuelta al mes de mayo. Aunque nuestros compromisos de sacrificio de fe resultaron ser fuertes, estaba preocupado acerca del gran incremento del presupuesto que habíamos planeado y el futuro declive que ocurriría en el verano. Sorprendentemente, las ofrendas de junio aumentaron 50%, y terminamos el año fiscal con ofrendas que excedían un presupuesto que había sido todo un salto de fe. Las elevadas ofrendas nos permitieron aumentar nuestro personal, ministerios, y planes de alcance. Eso, a la larga, resultó en el crecimiento de la asistencia y decisiones por Cristo. Las finanzas de la iglesia tienen que ver tanto con el éxito de la iglesia como con la predicación. En muchas iglesias, las finanzas son la fuente de energía disponible para la salud de la iglesia.

Jay Pankratz es pastor de la iglesia Sunrise en Rialto, California.  Este artículo se publicó por primera vez en Leadership Journal, usado con permiso. Título del original: Growing Generous Givers Copyright © 1998 por el autor o por Christianity Today International/Leadership Journal. Traducido y adaptado por DesarrolloCristiano.com, todos los derechos reservados.  Copyright 2008. Se usa con permiso.

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