¿Por qué le tememos a la sumisión?

Pablo le dice a los cristianos: «Sometiéndoos unos a otros en el temor de Cristo» (Ef 5.21). ¿Cuál es la apariencia de la sumisión? ¿Cómo la aplico en mi vida? ¿Cómo vivo, en la actualidad, el principio bíblico de la sumisión en mi matrimonio?
¿Por qué le tememos a la sumisión?

Seis secretos acerca de lo que la Biblia realmente enseña
Un caliente y húmedo sábado de verano, terminé de cortar el césped del patio y pensé: «Esta es la oportunidad perfecta para rociar fertilizante en el césped.» Sin embargo, ya no me quedaba ninguna bolsa, así que me dirigí a la cocina y le dije a mi esposa: «Karen, voy a la tienda».
Ella me respondió: «Pero los niños y yo te estamos esperando para que vayamos todos juntos a la piscina».
«Eso puede esperar» —respondí firmemente.
«Amor —me dijo con énfasis— le prometimos a los niños que iríamos todos juntos».
Lo siguiente que recuerdo es que empezamos a discutir.En el temor de Cristo, respeta, honra y trabaja duro por complacer a la otra persona. Poco tiempo después me puse a pensar: «Ella quería que fueras a una hermosa y fría piscina, y ¿tú discutiste por el derecho de quedarte y trabajar bajo el sol? Definitivamente fuiste muy tonto.» Pero este desacuerdo no se trataba sobre lógica, sino sobre lo que yo quería y lo que ella quería podía esperar.
Casi todos los días en el matrimonio, usted y yo luchamos con algo. Nuestro cónyuge nos enloquece. No podemos obtener lo que queremos. Estas situaciones son tan difíciles generalmente porque, sin importar de lo que se trate la discusión —como por ejemplo el fertilizante—, todo tiene que ver con poder.
La Biblia ofrece tremendos consejos sabios en lo que se refiere a estas situaciones. De sus páginas podemos aprender cómo movernos más allá de muchas de las luchas de poder en el matrimonio.
La palabra que no nos gusta
En Efesios 5, el apóstol Pablo explica a los cristianos cómo vivir una vida cristiana: «Sometiéndoos unos a otros en el temor de Cristo» (versículo 21).
La palabra sumisión es seguramente una de las palabras más difíciles, menos gustadas y que causa más desacuerdos. Pero Pablo le dice a estos cristianos: «Sometiéndoos unos a otros en el temor de Cristo.» Independientemente del significado de la palabra sumisión, Pablo piensa que es una actitud que todo cristiano puede y debería tener. Por eso utiliza tres ejemplos de relaciones de los tiempos de Pablo (esposa-marido, hijo-padre, siervo-señor) para ilustrar cómo uno debe someterse. En todos los ejemplos, una persona tiene más poder, la otra tiene menos poder.
Tomemos, por ejemplo, la relación marido-mujer. En los días de Pablo, una esposa no tenía ningún derecho legal. Su marido podía hacer lo que quisiera en asuntos legales sin tener el consentimiento de ella. Pero una esposa tenía que tener el permiso del marido antes de poder comprar o vender alguna propiedad o hacer algún trato. Los maridos también tenían las ventajas financieras y casi que toda la educación. Ellos se apoyaban en la filosofía pagana, la cual enseñaba que las mujeres eran seres dañados e inferiores a los hombres.
En cualquier lugar donde haya este tipo de desequilibrio del poder, ¿qué es lo más probable que hará la persona que tiene más poder o autoridad? Pues señorear sobre la otra persona, controlarla, usarla para hacer su vida más fácil.
¿Y qué es lo más probable que hará la persona que tiene menos poder o autoridad? Pues resistirse, rebelarse, hacer miserable la vida del marido de alguna forma.
Pero Pablo ofrece una mejor solución, una forma para ir más allá de las luchas de poder. Se llama sumisión. En realidad, Pablo decía: «En la vida, cuando estés en una posición de menor autoridad o poder» —la cual es ese tiempo incluía a las esposas, hijos y siervos— «no te resistas ni te rebeles. En el temor de Cristo, respeta, honra y trabaja duro por complacer a la otra persona. Y cuando estés en una posición de mayor poder» —la cual en los días de Pablo incluía a los maridos, padres, y los señores o amos— «no señorees sobre la otra persona. No los uses para hacer tu vida más fácil. Al contrario, utiliza tu poder para beneficiarlos.»
La sumisión significa que voluntariamente me limito a lo que, en forma natural, haría en esa relación con el fin de beneficiarte. Si tengo más poder, en lugar de hacer lo que naturalmente haría y usar ese poder para hacer mi vida más fácil, en el temor de Cristo usaré mi poder para servirte. Renunciaré incluso hasta mi vida con el fin de beneficiarte.Richard Foster explica que «la sumisión lleva a la libertad, una libertad que lo ayuda a deshacerse del terrible peso y carga de que siempre se hagan las cosas a su manera necesitar de tenerlo todo a mi manera.» La sumisión también significa que si tengo menos poder, en lugar de hacer lo que haría naturalmente y pelear a cada momento, voy a mostrarte respeto y honor.
¿Cuál es la apariencia de la sumisión?
Ahora viene la pregunta difícil: ¿Cómo aplico la sumisión en mi vida? ¿Cómo vivo, en la actualidad, el principio bíblico de la sumisión en mi matrimonio? A continuación he escrito lo que he escuchado que dicen algunos cristianos:
- El marido debería tomar todas las decisiones importantes y financieras de la relación.
- El marido y la esposa deberían trabajar juntos a la hora de tomar las decisiones importantes, pero es el marido quien tiene la última palabra.
- El marido debería salir a ganar el pan diario de la familia, y la mujer debería quedarse en casa para hornearlo.
- El marido es el presidente, y la esposa es la vice-presidenta ejecutiva.
- El marido debería manejar el control remoto de la televisión (en realidad nunca he escuchado a los predicadores decir esto; sencillamente lo inventé).
Estas podrían tener o no aplicaciones válidas de Efesios capítulo cinco. Me gustaría simplemente señalar que en Efesios, Pablo no hace ninguna de estas afirmaciones. Como escribió la erudita Claire M. Powell, «Pablo nunca especificó ninguna acción cultural o aplicación práctica de este pasaje.» Pablo parece creer que si estamos llenos del Espíritu Santo y queremos vivir el temor de Cristo, entonces instintivamente nos someteremos los unos a los otros. Cederemos.
Después de decir eso, quiero ofrecer seis secretos que creo que expresan lo que significa la sumisión este pasaje. Ellos le pueden ayudar a capturar la belleza de la sumisión en su matrimonio.
Secreto 1: La sumisión es personal
La sumisión es una doctrina que uno se auto-aplica. Observe que Pablo no dice: «Maridos, decidle a vuestras esposas que se sometan» ni tampoco «Mujeres, decidle a vuestros maridos que se levanten y que sean la cabeza espiritual del hogar». Al contrario, él le habla específicamente a cada persona y le pide que trabajen en su propia actitud.
Secreto 2: La sumisión es espiritual
A menos que usted esté lleno del Espíritu de Dios, no tiene ningún sentido someterse a otra persona. ¿Por qué haría usted eso? En Efesios 5.21, cuando Pablo dice: «Sometiéndoos unos a otros en el temor de Cristo», la palabra someterse en griego no es un mandato. El mandato se encuentra en el versículo 12: «Sed llenos del Espíritu Santo…sometiéndonos unos a otros en el temor de Cristo.»
Si usted es un seguidor de Cristo, lleno del Espíritu Santo, entonces cuando se enfrente a una lucha de poder en su matrimonio, usted se someterá a su cónyuge. Llenará su interior sobrenaturalmente a través del poder del Espíritu Santo. No existe otra forma para que usted y yo podamos someternos sino es por el Espíritu de Dios. La sumisión es espiritual.
Secreto 3: La sumisión es mutua
En Efesios, Pablo realmente introduce algo radical a la cultura: que las personas con más poder tienen también responsabilidades. Pablo le dice a los maridos: «Es cierto, ustedes tienen autoridad, pero también tienen responsabilidades». De hecho, los maestros cristianos de los primeros siglos como por ejemplo Juan Crisóstomo, han señalado que lo que Pablo le pide a los maridos que hagan es realmente más difícil que lo que le pide a las esposas. Él le pide a la esposa mostrar respeto y sumisión; él le pide a los maridos que mueran.
Cuando Pablo escribe: «Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia y se dio así mismo por ella», es una forma bonita y poética de decir: «Jesús escogió someterse al látigo, las espinas, y a los clavos para nuestro beneficio. Ese es el ejemplo para los maridos. ¿Muere usted todos los días a sus deseos para asegurarse de que su esposa obtenga lo que ella necesita?»
Es verdad que Pablo le pide a las personas que se sometan en diferente formas, dependiendo de que si tienen mucho o poco poder, pero la persona con más poder debe también someterse. Cuando eso sucede, algo maravilloso ocurre en la otra persona. Como mi esposa, Karen, dice: «Muéstrame a un hombre que renuncia a su vida por su mujer, y te mostraré a una esposa que no tiene problemas en someterse.»
Secreto 4: La sumisión es beneficiosa
Muchas personas piensan que la sumisión es una doctrina horrible. Pero Dios no nos dio esta doctrina para ponernos en prisión, sino para liberarnos. Piense sobre lo mucho que la sumisión ayuda a la persona con menos poder. En los días de Pablo, como escribe el autor Jill Briscoe, «a la esposa cristiana se le daba por primera vez la oportunidad de que su marido le preguntara cómo se sentía en vender como esclava a su hija de trece años. A ella nunca antes se le había preguntado». La persona con menos poder recibía poder. La sumisión también beneficia a la persona con más poder. Richard Foster explica que «la sumisión lleva a la libertad, una libertad que lo ayuda a deshacerse del terrible peso y carga de que siempre se hagan las cosas a su manera necesitar de tenerlo todo a mi manera.»
Usted sabrá si se está sometiendo apropiadamente si usted y su cónyuge se están convirtiendo en mejores personas. ¿Está usted creciendo en libertad, gozo, y carácter? Si no lo está, entonces hay algo que no anda bien porque la sumisión es beneficiosa.
Secreto 5: La sumisión es práctica
Una razón por la cual las personas perciben a la sumisión como un cuento de terror es porque la tratan como una ley absoluta que no tiene limitaciones.
Mi esposa, Karen, es consejera. Un día, una mujer se le acercó para contarle que su marido la golpeaba pero que nunca lo iba a dejar. Karen estaba preocupada por la vida de esta mujer, así que le preguntó si iba a hacer algo respecto para cuidar su bienestar. Debido a lo que esta mujer entendía de este versículo, «Mujeres estén sometidas a sus propios maridos», respondió: «Me quedaré todo el tiempo que deba —incluso si eso significa que él me mate.» Quisiera decir que esta mujer estaba enamorada, pero en realidad estaba terriblemente equivocada.  Ella malinterpretó este versículo, y estaba poniendo en riesgo su vida.
La sumisión no significa que usted va a renunciar a su cerebro. No significa que si la persona a la que usted se está sometiendo quiere hacer algo ilegal, usted tenga que hacerlo y después decirle a Dios: «Oye, solo me estaba sometiendo a mi autoridad.» Las Escrituras enseñan (en Romanos 13) que los cristianos deben someterse a las autoridades de gobierno, sin embargo, los apóstoles de Cristo desobedecieron directamente una orden de gobierno (en Hechos 4). ¿Por qué? Obedecer a esa orden significaba desobedecer a Dios. La sumisión no significa que usted hace algo que viola las Escrituras, su conciencia, o su sentido común.
Secreto 6: La sumisión va en contra de la cultura
En los tiempos de Pablo, la sumisión desafió a una cultura que le daba al hombre el poder. Dice: «Utiliza tu poder para el beneficio de otra persona». En nuestros tiempos, desafía a una cultura que lucha por el poder. La sumisión dice «usa tu poder para el beneficio de la otra persona».La sumisión no significa que usted va a renunciar a su cerebro. No significa que si la persona a la que usted se está sometiendo quiere hacer algo ilegal. Eso va en contra de la cultura. Nadie quiere ceder el derecho al paso. La sumisión no es la respuesta que nos gusta ni la que queremos. Pero es la única respuesta a la constante frustración e ira que experimentamos en nuestras relaciones. No existe otro camino.Es nadar contra corriente. Su familia o sus amigos tal vez no entiendan su relación. Pero usted y su cónyuge no siguen a la cultura, siguen a Cristo.
La Biblia de estudio Quest lo pone de esta forma: «Un espíritu de sumisión corre en contra de los valores de la sociedad y siempre lo hará. Sin embargo, se mantiene como la norma de Dios para todos los creyentes —hombres y mujeres— de todos los tiempos.»

Kevin A. Miller es editor ejecutivo de PreachingToday.com. Él y su esposa, Karen, han estado casados por veinte años y tienen dos hijos adolescentes. Este artículo se publicó por primera vez en la revista Marriage Partnership. Se usa con permiso. Título del original: What's So Scary About Submission?, Copyright © 2002 por el autor o por Christianity Today International. Traducido y adaptado por DesarrolloCristiano.com, todos los derechos reservados. ©Copyright 2005-2010.
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3 Comentarios
Evelia Jimenez
Excelente articulo! Me gusto mucho la parte en que menciona lo del control remoto de la TV. Esto me lleva a pensar en la gran responsabilidad que tiene esa cabeza la cual maneja el control. Esa cabeza debe estar sometida bajo una cabeza mayor; la cual es Cristo (Efesios 1:22) Si ese varon no vivie sujeto a la cabeza que es Cristo, no podra tener la mente de Cristo para dirigir con sabiduria ese ... Leer mas »
Escrito el 08 Marzo, 2010
jorge omar alzuri
La S umicion todo un tema de litigio¡ la verdad es que la sumicion afecta nuestro EGO nos cuesta reconocer que otro pueda estar por encima nuestro ,el Centurion romano nos da una leccion sobre esto ,siempre alguien mayor,un patron , un jefe ,un profesor ect. Cuando aprendi a sujetarme a mis superiores de verdad pude vivir tranquilo,muy buen articulo de bendicion y para recordarnos donde debemos ... Leer mas »
Escrito el 19 Julio, 2010
Pamela Sanchez
Me gusto. lo mejor de todo el titulo :) en realidad todo lo escrito aqui esta excelente, esta pagina tiene la ayuda que necesitaba y espero que muchas personas sean bendecidas como lo he sido yo. Gracias Bendiciones
Escrito el 19 Octubre, 2011
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