¡Con trabajo y todo!

Si busca superar el desánimo en el ministerio, debe intencionalmente desarrollar el equilibrio entre el trabajo, la familia y la iglesia.
¡Con trabajo y todo!

Cerca de sesenta por ciento de las esposas de ministros trabajan fuera de su casa. En otras palabras, más de la mitad de las esposas de pastor se ven apremiadas a buscar un equilibrio entre su trabajo, su familia y su iglesia. Algunas de estas mujeres han tomado la decisión personal de desempeñarse en una profesión por la que sienten pasión, y lo más probable es que nos hablen de sentimientos positivos y de una sensación de bienestar. Otras trabajan por razones económicas. Es probable que las mujeres que se encuentran en este grupo lidien con el conflicto entre las exigencias del uso de su tiempo y la frustración de unas cuantas expectativas que no han alcanzado satisfacer. Tal vez su desaliento vaya en aumento cada vez que se vean incapaces de satisfacer las muchas necesidades que las rodean. También es posible que se sientan desconectadas respecto a otras mujeres que no trabajan y que cuentan con más tiempo para hacer vida social.

 

Convivir con las limitaciones

Para superar su desaliento, la esposa de ministro que trabaja necesita ajustar sus expectativas. Debe mantener presente que el tiempo es fijo y limitado. Las personas tienen sus limitaciones. Una esposa de pastor solo puede hacer lo que puede hacer. Resolver los problemas del mundo entero supera su capacidad. Debe centrar su atención en las tareas para las que está preparada. En cuanto al resto, necesita entregárselas a su amoroso Salvador, a quien se le pueden confiar las preocupaciones del mundo. El paso básico e ineludible es que deje de controlar y permita que algunas tareas queden sin llevarse a cabo, con la confianza en que Dios llenará el vacío en el momento que él disponga. Esto es un reto para quienes les gusta controlarlo todo (Job 37.14–22).

 

Ordenar las prioridades

La familia y el matrimonio siempre deben ocupar el primer lugar. La familia debe prevalecer sobre la iglesia, las satisfacciones personales y la economía. Afirmarla en ese primer lugar significa atender tres aspectos concretos de la vida familiar vinculados con el trabajo: la disponibilidad, el nivel de estrés y el funcionamiento como familia. El tema de la disponibilidad tiene que ver con el hecho de que siempre debe estar emocional y físicamente al alcance de la familia. El nivel de estrés se refiere a la presión interna excesiva y a la ansiedad que trae consigo el trabajo. El funcionamiento como familia trata de la salud y el bienestar generales de la familia en conjunto y de cada uno de sus miembros.

 

La esposa de pastor que trabaja fuera de su casa puede vigilar el impacto que ejerce su trabajo en la familia, al preguntarse: ¿me siento conectada y a disposición de todos y de cada uno de los miembros de mi familia? ¿Sé lo que pasa en la vida de mis hijos? ¿Cuánto estrés añade este trabajo a mi sensación general de bienestar? ¿Cómo van las cosas en mi familia? ¿Cómo funciona cada uno de los miembros de mi familia? A veces dialogar con la familia acerca de estos asuntos representa un recurso muy útil con el que conseguimos mejorar nuestra perspectiva. Las reuniones familiares ayudan a unir a la familia y producen una compartida sensación de responsabilidad.

 

Trabajar la mayordomía

En todo caso, a las personas que usan varios sombreros en la vida les urge aprender a ser diligentes en cuanto a su mayordomía personal. Esta mayordomía va más allá de las responsabilidades familiares. Incluye el cuidado físico y emocional de nuestra propia persona. En otras palabras, la esposa debe cuidar tanto su cuerpo como su mente. Es bien sabido que cuando se corre una carrera no es prudente invertir toda la energía al principio, pues más adelante se vería una obligada a abandonarla antes de llegar a la meta. El cuidado de la salud de sí misma y el descanso son exigencias imprescindibles para alcanzar vigor y resistencia.

 

Busque en los dos números anteriores de Apuntes Pastorales el primer y segundo retos, respectivamente, para que la esposa de pastor supere el desánimo en el ministerio, también, en el próximo número consiga el siguiente reto: «El reto a la resistencia».

La autora, ha sido esposa de pastor por más de veintiocho años y es consejera profesional; radica en Beaverton, Óregon. Es oradora en retiros y conferencias a nivel mundial. Se tomó de Enrichment Journal, Verano de 2006. Se usa con permiso de la autora. Todos los derechos reservados por la autora.
Artículo Publicado en Apuntes Pastorales: "Apuntes Pastorales - Enero 2012" - Enero 2012
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