Nuestros hogares cristianos sufren de una marcada anemia espiritual. Esta situación nos obliga a reflexionar sobre la importancia de la preparación de la pareja a todo nivel para que el nuevo hogar sea exitoso a los ojos de Dios y de los hombres.
El éxito no consiste en vivir sin dificultades o libre de problemas, sino en descubrir cómo convertir los obstáculos y trabas de nuestro caminar diario en oportunidades de vida.
La realidad nos indica que la adolescencia es la edad clave en la toma de decisiones con relación a la fe. Las dudas, el cuestionamiento de lo que se ha creído e, incluso, el abandono de la misma son un hecho frecuente en nuestras comunidades.
Aunque «La tía Anne», experta en pretzels alcanzó la cima del éxito empresarial, ella también ha transitado por los oscuros valles de la tragedia y desolación. Hoy en día enfoca sus esfuerzos en ayudar a otras personas que están sufriendo a que compartan sus historias y hallen sanación.
Pablo le dice a los cristianos: «Sometiéndoos unos a otros en el temor de Cristo» (Ef 5.21). ¿Cuál es la apariencia de la sumisión? ¿Cómo la aplico en mi vida? ¿Cómo vivo, en la actualidad, el principio bíblico de la sumisión en mi matrimonio?