Adviento: esperanza que transforma – Día 10: Dios compasivo y de rostro sonriente
Aunque él posee toda la autoridad y el poder, prefiere usar esas competencias para acercarse a la gente con amor y compasión en lugar de usar la ira y el castigo. En nada se parece a los déspotas del mundo que ejercen su autoridad con tiranía. Él, por el contrario, a la oveja extraviada la busca hasta encontrarla; igual procede con el hijo disoluto y con la moneda perdida. Y cuando los encuentra, ¡hace fiesta!
Es imperioso que incluyamos estos dos atributos de Dios, su empeño en la búsqueda y su alegría al hallar lo perdido, en la nueva educación religiosa de nuestra época. Al Dios de rostro sonriente se le ha excluido de la predicación cristiana. Se ha optado por el Dios castigador, de cara huraña, que sostiene con autoridad el látigo de su ley y profiere condenas a los descaminados.
Cuando Dios debe ser firme lo es; su carácter tierno no disimula su contrariedad ante los injustos y los violentos que se aprovechan de las personas en situaciones de vulnerabilidad. Pero afirmar que actúa de esta misma manera para con todas las personas no es más que distorsionar la naturaleza del Señor y, por ende, una teología engañosa.
Para seguir pensando:
«De devociones absurdas y santos amargados líbranos, Señor».
Teresa de Jesús
Oración:
Pidamos a Dios que, al igual que él, como su pueblo, busquemos y recibamos a las personas que, por lo general, son objeto de rechazo, menosprecio o juicio por parte de nuestras comunidades de fe. Oremos para que el Señor nos nos dé la gracia de expresar su alegre compasión en estos días.


