La administración del tiempo
Cuantas veces hemos escuchado las frases: «No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy», pero también: «Lo urgente no deja tiempo para lo importante». La sabia administración del tiempo es fundamental para un ministerio fructífero. A veces es necesario dejar deliberadamente para mañana lo que podríamos hacer hoy, pero que no es importante. Otras, aunque algo sea importante, hay que aprender a decir «no», ya que no está dentro de nuestras posibilidades el realizarlo.
Una forma práctica de enfrentar esta difícil disyuntiva es a través de la elaboración de tablas de análisis de actividades. Se toman cuatro hojas de papel; a la primera se la titula «importancia»; a la segunda «urgencia»; a la tercera «delegación»; a la cuarta «visitación», y se las divide en columnas, las cuales se subtitulan de la manera como se muestra a continuación. A las columnas se transfieren las actividades a realizar en el período de tiempo que usted ha determinado y, de esta manera, logrará tener una perspectiva clara de ellas; lo más urgente será separado de lo menos urgente, y lo más importante, de lo menos importante. De esta forma, estaremos en condiciones de saber qué uso le daremos a nuestro tiempo y podremos planificar más eficazmente su utilización.
Análisis de actividades
1. Importancia
muy importante | importante | menos importante | no es importante |
2. Urgencia
muy urgente | urgente | no es urgente | el tiempo no es factor determinante |
3. Delegación
debe ser hecho por mí, yo soy la única persona que puede hacerlo | puede ser delegado (A) | puede ser delegado o asignado a (B) | puede ser delegado o asignado a (C) |
4. Visitación
gente que debo ver todos los días | gente que debo ver con frecuencia, no a diario | gente que debo ver regularmente, no con frecuencia | gente que debo ver con poca frecuencia | otros contactos personales |
Tal vez en un principio esta forma de planificación le resulte extraña y se le dificulte la clasificación de las tareas. No importa, si persevera comenzará a notar que el día cuenta con las horas suficientes para realizar el trabajo que se ha propuesto y, así como Jesús, usted podrá decir: «he terminado la tarea que Tú me diste.»


