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Liderazgo

¿Qué dirección ha tomado? ¿Es usted un líder moabita o abrahámico?

15 julio, 2005815 visitas

Líderes Moabitas (Jer 48.11 y 12)


Moab significa en hebreo: la semilla del padre. Esta expresión en terminología latinoamericana sería algo así como: “¡De tal palo, tal astilla!” Moab fue el hijo de Lot por su relación incestuosa con su hija después de la destrucción de Sodoma y Gomorra. Lot fue ancestro de los moabitas.


Los moabitas se caracterizaron por la arrogancia, principal defecto de ellos. Se resistían a los cambios.


Esta profecía está dirigida a los moabitas, los cuales serán sacudidos por su renuencia a cambiar.


Lot, al igual que su hijo Moab, se resistió a los cambios, y tuvo que ser forzado por Abraham para que cediera.


Los líderes del tipo moabita son aquellos que se resisten a los cambios. Se niegan a ser dirigidos por el Espíritu Santo porque no disciernen que es él el que está hablando, y se aferran a lo conocido por no entrar a lo desconocido. Esta actitud detiene su desarrollo.


Líderes abrahámicos (Gn 13.1-4 y 14-18):


Los líderes abrahámicos no se aferran a lo conocido. Entran en lo desconocido con una clara revelación del destino, por lo que tienen crecimiento, y continuo.


Permítanme establecer una comparación entre estos dos tipos de liderazgo.


¿Cómo son los líderes moabitas?


A. Los líderes moabitas están en guerra con el cambio en vez de vivir pacíficamente en el cambio.


Por su resistencia pierden toda efectividad en las transiciones. Se anclan en el pasado y por ello se encuentran incapacitados para tratar con el cambio hoy. Todo cambio los asusta, los hace retroceder. El pasado les da seguridad.


B. Los líderes moabitas necesitan mantener el control.


Los moabitas necesitan saber que ellos están al control de sus vidas, de todo y de todos. Y luchan por ello, complicando de esa forma su vida. Tratan estrictamente con los asuntos externos de la situación sin mirar lo interno. La obsesión por el control puede llegar a ser más y más imposible de satisfacer.


C. Los moabitas manipulan lo externo como una respuesta de no poder manejar lo interno.


“Si no puedo manejar mis sentimientos internos yo encontraré algo en el mundo externo que yo pueda controlar y seguramente con eso echaré fuera mis sentimientos internos”. Lo externo es más fácil de manejar que lo interno por ello su énfasis es lo externo. Imponen reglas, exigen y manipulan aun con lo espiritual.


D. Los moabitas desconfían y sospe-chan de los demás.


Ellos desconfían de todo y de todos. Creen que la vida y la otra gente están en contra de ellos y por lo tanto están siempre a la defensiva para evitar que les tomen ventaja. No saben confiar libremente en los que los rodean.


E. Los moabitas mantienen desco-nección espiritual.


No es que no realizan cosas espirituales. Ellos pueden pastorear, predicar, ser líderes denominaciona-les, etcétera. Lo que les ocurre es que no perciben el significado espiritual de lo que están experimentando. No comprenden por qué Dios los está llevando por ese camino. Por lo tanto lo analizan todo desde una perspectiva humana, sin entender lo divino. Lo pelean en el plano humano y dejan de conectarse con lo espiritual. Si no son elegidos nuevamente en una conven-ción, no se detienen a pensar en que Dios les está dando el mensaje de que su tiempo en ese servicio ha terminado. Todo lo contrario, hacen un conteo de los votos y culpan a otros de haber perdido la reelección.


F. Los moabitas no tienen sentido de propósito y no entienden la revelación de destino.


Ellos evitan mantener una declara-ción de misión. No se preguntan: ¿Por qué estoy aquí? ¿Hacia dónde quiere Dios que yo vaya? ¿Terminó mi tiempo? Nuestro sentido de propósito emerge de nuestra espi-ritualidad… si perdemos la conexión espiritual, el sentido de propósito en la vida pierde significado.


G. Los moabitas culpan a las otras personas y a las circunstancias de las situaciones en su vida.


Cuando algo ocurre es la “culpa de otros”. “Ellos me hicieron eso”. Juegan el papel de víctimas y culpan a factores externos. Ellos son “reac-tivos” no son “proactivos”. Los reacti-vos sólo responden o reaccionan a las circunstancias, los proactivos hacen que las cosas pasen.


H. Los moabitas se desconectan de sus sentimientos, especialmente de los negativos.


Ellos no desarrollan un hablar del corazón. Se levantan de familias donde las emociones fuertes no son aceptables. Siempre dicen: “Yo estoy bien”. Les cuesta llorar en público y demostrar que tienen miedo o que están enojados.


I. Los moabitas son de pensamientos rígidos.


Para ellos todo es blanco o negro, no hay terrenos intermedios. No aceptan la vitalidad ni la frescura de ideas. Se oponen a la renovación. Jamás se atreven a tener una mente abierta. Sus creencias son las únicas y juzgan muy rápido lo que no encaja en sus paradigmas.


J. Los moabitas manifiestan con frecuencia actitudes negativas.


Piensan lo peor de cada nueva situación. Son frecuentemente pesi-mistas hacia ellas. Cualquier nueva experiencia la ven como algo para examinar con extrema cautela.


K. Los moabitas no aceptan los sistemas de apoyo.


A menudo ellos son solitarios. Si tienen amigos, son amigos que comparten lo que ellos creen y piensan. La ausencia de sistemas de apoyo puede ser devastador especial-mente en tiempo de crisis. Un sistema de apoyo es un grupo de personas que nos rodean y a quienes nos hacemos vulnerables. Listos para oírlos y que nos pueden amar y por lo tanto nos pueden corregir y orientar.


L. Los moabitas pierden el balance y sentido de orientación.


Ponen énfasis en lo externo y poca atención en las relaciones, la esperanza o crecimiento interno. Van de un extremo al otro y no saben mantener la orientación de sus vidas, por ello comienzan muchas cosas y no terminan ninguna y aquellos que los rodean pueden sentir gran confusión.


¿Cómo son los líderes abrahámicos?


Un líder abrahámico es aquel que crece vigorosamente y florece en medio de todas las circunstancias.


A. Los líderes abrahámicos están aten-tos a lo que ocurre tanto interna como externamente.


Cada circunstancia es para ellos una oportunidad de crecimiento. Cada transición es una escuela. El crecer lo toman como un compromi-so. Siempre están leyendo, asistiendo a seminarios, hablando con gente que los edifican. Su anhelo más grande es aprender y crecer. Saben que su crecimiento interno es la base de todo.


B. Los líderes abrahámicos se motivan internamente.


No importa lo que atraviesen, eso los motiva. Y cada problema lo to-man como un desafío personal. Tienen un saludable sentido de con-trol en sus vidas. Sus vidas son vibrantes, emocionantes y llenas de calor humano.


C. Los líderes abrahámicos son recep-tivos a las nuevas ideas.


Están abiertos a la renovación y saben que el mundo está cambiando y que ellos necesitan también cambiar. Están convencidos de que la vida es crecimiento y cambio. Lo que crece cambia. No se aferran al pasado, sino que lo usan para saltar al presente con una clara determi-nación del futuro.


D. Los líderes abrahámicos tienen una vitalidad espiritual.


Sus prácticas espirituales no son religiosas sino vitales y estimu-lantes. Su caminar con el Señor es nuevo cada día, es fresco. NO se secan, están como los olivos verdes en el altar de su Señor.


E. Los líderes abrahámicos aman los sistemas de apoyo.


Saben que solos no pueden seguir y aman la constelación del líder. Rodeados de pablos, bernabés y timoteos. Pablos que los enseñan y guían, bernabés que los confortan y timoteos a quienes ellos forman y edifican.


F. Los líderes abrahámicos tienen una capacidad de recuperación inmediata.


Se recuperan de las crisis y adversidad con asombro. Saben sacar provecho de las noches. Como Pablo en la cárcel de Filipos. A veces son sacudidos pero dicen como Pablo, sacudidos pero no vencidos. Se recuperan porque saben en su espíritu que la batalla final ya ha sido ganada.


G. Los líderes abrahámicos sacan be-neficio de sus sentimientos.


Ellos usan los sentimientos fuertes como mensajeros en su movimiento de avance. Saben co-municar sus sentimientos. Pueden ser tiernos, dulces y amorosos. Saben llorar y saben admitir cuando sienten miedo y temor. Son humanos.


H. Los líderes abrahámicos tienen la habilidad de auto-nutrirse.


Ellos saben escoger lo que los nutre y gastan tiempo en esas actividades, como orar, leer la Palabra, retiros personales, ayunos y edificación mutua. NO se sienten bien si no están nutriéndose espiritualmente.


I. Los líderes abrahámicos son proactivos.


Ellos no reaccionan porque las cosas sucedieron, sino actúan para que las cosas sucedan. Su pregunta de ¿por qué estoy aquí? los motiva a mirar adelante. Tienen sentido de propósito. Su creatividad es impre-sionante, no aman la rutina ni se dejan llevar por la corriente. Saben pararse y marcar el camino en un mundo lleno de confusión.


J. Los líderes abrahámicos son soña-dores pero con los pies en la tierra.


Sueñan más allá de lo que parece práctico. Rehusan la expresión, “esto se intentó antes”. Arriesgan grandes sueños y sus sueños llegan a convertirse en realidad. Ven la vida como un juego o una olimpiada y no como un problema para ser resuelto. Se atreven a ver más allá del promedio.


K. Los líderes abrahámicos ven su vida desde la perspectiva divina.


Ellos no se ven como víctimas de las circunstancias, sino co-creadores de sus vidas con el Creador de los cielos. Están convencidos que el Señor está todavía tejiendo sus vidas como hermosos tapices y Él no ha terminado aún.


Renovar su ministerio implica llegar a ser un líder abrahámico, porque en este tiempo final los que son cubiertos con la sabiduría de Abraham llegarán muy lejos. Allá a la distancia, como pequeñas som-bras se verán los moabitas, con el mismo sabor, el mismo olor y nada nuevo sucederá en ellos. ¡Oh, Dios, ayúdanos a ser los líderes abra-hámicos de este tiempo! ¡Danos el valor de renovar nuestro ministerio!


Reflexión


1. ¿Culpa usted a otros por cómo se siente?


2. ¿Se enoja cuando los planes del día se cambian por circunstancias externas?


3. ¿Usted espera que su líder lo desafíe en su trabajo?


4. Cuando usted está con sus ami-gos, ¿influyen en sus sentimientos las opiniones de ellos?


5. ¿Usualmente su cónyuge es quien decide qué actividades realizar, dónde ir y cómo gastar el tiempo juntos?


6. ¿En qué se centra sustancial-mente su conversación?, ¿en cosas, relaciones o sentimientos?


7. ¿Cómo se siente cuando las demás personas ya no lo miran como un líder?


El autor es pastor, misionero de la Misión Cuadrangular Internacional y miembro del Comité Consejero de la Conferencia Mundial Pentecostal.

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