Ojos que no ven, pero corazón que siente.
Un joven pastor evangelista me escribió la siguiente carta desde un país centroamericano: «Soy pastor y frecuentemente realizo cruzadas evangelísticas en distintos países de América Central. Cada vez que hago un viaje mi esposa se convierte en una ermitaña. Pasa la mayoría del tiempo en casa de su madre con nuestros dos hijos, mira demasiada televisión, e incluso deja de ir a la iglesia hasta que yo regreso. Se siente resentida cuando paso tiempo fuera del hogar. ¿Qué puedo hacer que no sea dejar mi verdadero amor, el evangelismo itinerante?
Esa historia se repite una vez con diferentes nombres diferentes culturas en todo el mundo. En un caso que conozco, en un país sobre la costa del Pacífico, el predicador optó por abandonar su ministerio itinerante y acepto el pastorado en una iglesia local a fin de preservar la salud mental de su esposa. En otros casos el predicador, al estar lejos de la casa, se vio envuelto en pornografía a través de películas de televisión, y en casos extremos llegó a la inmoralidad. No es de extrañar que Pablo explique: «No se nieguen los derechos conyugales, a menos que se pongan de acuerdo en no ejercerlos durante un período definido para dedicarse por entero a la oracion. Pero luego únanse de nuevo para evitar que no se puedan dominar y Satanás los tiente« (1 Co. 7:5, Biblia al Día).
Hace varios años me invitaron a dar un taller durante un congreso para evangelistas itinerantes y me pidieron que hablara sobre el tema de cómo apoyar a la familia mientras uno ministra lejos del hogar. Era y aún es un problema común para los evangelistas cuyo ministerio requiere que pasen largo tiempo fuera de casa. En mis 30 años de ministerio con la Asociación Evangelistica Luis Palau he pasado un promedio de 30 a 50% del tiempo lejos de mi familia. Durante ese período aprendí principios sobre cómo llevar una vida familiar sana y al mismo tiempo realizar el ministerio que me llama a estar lejos de ellos.
¿Acaso la respuesta es permanecer soltero como el apóstol Pablo? Si usted es casado, con hijos y su esposa no puede viajar con usted, ¿la solución será, entonces, no tener un ministerio itinerante (una solución que varias personas bien intencionadas nos presentaron a mi esposa y a mí como «la voluntad de Dios«)? ¿O tal vez haya que viajar siempre con la familia? El propósito de este artículo es indicar algunos principios que ayudarán a un predicador a cumplir con su llamado y, al mismo tiempo, vivir en familia con toda piedad. Pablo le dice a Timoteo: «Vigila estrechamente tus acciones y pensamientos« (1 Ti. 4:16).
El llamado
En primer lugar, es importante que tanto el marido como la mujer tengan el llamado de Dios en su vida. Un problema que he notado es que a menudo sólo el esposo cree que Dios en su soberanía los ha llamado al ministerio. Si la esposa no siente el mismo llamado, habrá dificultades, las que serán aún mayores cuando el evangelista esté lejos de su familia.
El resultado puede ser (y a menudo es) resentimiento. Ese resentimiento, que el escritor de Hebreos describe como contagioso (He. 12:15), a menudo se extiende a los hijos. La mejor manera de asegurarse de que los hijos no sigan al Señor es que vivan resentidos contra el ministerio de su padre. Creo que una de las razones por las que nuestro hijo Joel tiene un corazón para Dios y para el ministerio es que mi esposa le transmitió el gozo de que Dios estaba usando a su papá, en vez de transmitirle la pena o hasta el resentimiento de que nuevamente papá debía ausentarse. Casi desde el principio mi esposa manifestó que parte de su ministerio era dejarme ir (gozo en vez de resentimiento). Llegué a conocer a un pastor en Sudamérica, cuya esposa no era cristiana. En nuestra organización evangelistica, si parte del ministerio de una persona requiere viajes, siempre tratamos de determinar el impacto que eso tendrá desde la perspectiva de la familia del miembro del equipo. Tal determinación incluye una detallada entrevista con la esposa.
La planificación
En segundo lugar, es importante preparar a la familia para cada viaje. Durante los primeros años de nuestro ministerio aprendí que existía una gran diferencia cuando yo preparaba a mi familia para mi partida y cuando no lo hacía. Al hablar de prepararlos adecuadamente me refiero a asegurarme de que mi esposa tenga parte en la aceptación de invitaciones (y toma parte en ello al orar conmigo al respecto y al ser escuchada cuando tiene dudas). La preparación también significa que no haya sorpresas: «No me dijiste que te irías la semana que viene. Habíamos hecho planes para…« Conozco a un evangelista que primero acepta invitaciones, y luego planea cómo darle la noticia a su esposa. Habrá problemas en esa familia si no se realizan cambios!
Los hijos también deben estar informados y orar anticipadamente por el siguiente viaje. Otro elemento crucial en esta etapa de preparación es la oración. Cuando la familia ora por los resultados de un viaje está participando en el mismo.
La comunicación
Al estar lejos del hogar es importante permanecer en comunicación con la familia. Cuando comenzamos nuestro ministerio hace 30 años, esto no siempre era posible. El correo era lento y poco confiable; en ciertos países uno demoraba horas en obtener línea para una comunicación de larga distancia; las llamadas eran costosas y teníamos muy poco dinero; el correo electrónico no se había inventado y las comunicaciones por fax sólo eran usadas por algunos departamentos de policía. Sin embargo, hoy todo eso ha cambiado. No hay excusa para no mantenerse comunicado con la familia.
El escuchar
En el regreso a casa, antes de contarles a todos las maravillas que Dios hizo mediante el ministerio de su Palabra, primeramente el marido debe cuidar a su esposa y ser considerado con ella (1 P. 3:7). ¡Escuche a su esposa! Pregúntele sobre las luchas que tuvo, las necesidades y las victorias que experimentó. Descubra qué pasó con los hijos durante su ausencia, lo que lograron, las alegrías que dieron y las aflicciones que causaron. Trate de descubrir cómo puede ayudar. Proverbios 18:13 declara: «Al que responde palabra antes de oír, le es fatuidad y oprobio«. Un gran error que aprendí a evitar después de haberme equivocado varias veces al regresar de un viaje, fue el desautorizar a mi esposa ante mi hijo. Es esencial determinar qué castigos o sanciones (si los hay) tuvo que dar a los hijos, y hay que hacerlos valer. A veces la culpa (real o imaginaria) por haber estado fuera de casa hace que un padre consienta a sus hijos cuando regresa, y de esa manera debilita toda disciplina que haya sido impuesta en su ausencia.
Un hábito sano que llevamos a cabo varios miembros de nuestra asociación evangelistica es buscar pequeños obsequios para la familia en los países que visitamos. Para nuestro hijo, por ejemplo, yo compraba la camiseta del equipo nacional de fútbol. Luego, cuando Joel iba a las prácticas de fútbol, un día lo hacia vistiendo la camiseta nacional de Argentina, otro día la de Perú, otro día la de Inglaterra, etcétera. Esta es una manera de demostrarles que estoy pensando en ellos cuando estoy de viaje.
La información
Dé información a su familia al regresar. Una vez trabajamos con un pastor itinerante, cuya esposa solía venir a nuestra casa para enterarse de lo que había ocurrido durante una cruzada. El hombre estaba demasiado cansado, o mentalmente ya estaba planeando el próximo evento, o simplemente olvidaba contarle a su esposa lo que había sucedido. Es una buena idea que tan pronto como usted regrese la lleve al lugar favorito de ella, ustedes dos solos, y pasen la velada conversando. Conteste todas las preguntas en forma cuidadosa y detallada.
Uno de mis errores durante muchos años fue regresar a la oficina inmediatamente después del viaje, por lo general al día siguiente. En la Asociación Evangelística Luis Palau tenemos lo que llamamos «días de compensación«. Por cada fin de semana que estamos de viaje, podemos tomarnos un día de la semana. Durante años yo no tomé ventaja de ese generoso beneficio (aunque fui uno de los que lo instituyó). Demoré mucho tiempo en darme cuenta de que yo no era indispensable en la oficina y que debía tomarme esos días para ponerme al día con mi familia.
La presencia
En cuanto sea posible, vaya con sus hijos a las actividades que ellos tengan. Una de las ventajas de trabajar para nuestra organización evangelistica es que no tenemos que «marcar tarjeta«. Aunque siempre he viajado mucho, he asistido a más partidos de fútbol en los que juega mi hijo que muchos otros padres. Al principio los partidos eran los sábados, pero con el tiempo pasaron a días de semana. Como tenemos un horario flexible, la mayoría de las veces podía ir. Lo mismo se aplica a conciertos, obras de teatro, fiestas escolares, etcétera.
Los amigos
Hubo otra cosa que hicimos en nuestra familia, algo que no sólo ayudó mientras yo estaba ausente, sino que creo que contribuyó en la formación del carácter cristiano de nuestro hijo. Siempre tuvimos buenos amigos que, cuando iban a pasear pasaban por casa y recogían a Joel y a mi esposa sí yo estaba fura de la ciudad. Cuando en esas familias el padre estaba de viaje, nosotros hacíamos lo mismo. Por ejemplo, incluíamos a esos chicos en eventos especiales que teníamos nosotros. A veces, Abigail y yo llevábamos a la esposa a cenar sola, a fin de tener una conversación entre adultos, lejos de los hijos y de «Mira mamí, mira mamí , un gatito, un gatito». Esto siempre fue característico en nuestro hogar. Nuestro hijo tiene ya 26 años y está casado con una maravillosa muchacha. cristiana, pero todavía se mantiene en contacto con varios de los hombres que se acercaron mientras yo estaba de viaje, y aún los consulta en ciertas ocasiones Estoy eternamente agradecido a todos los hombres de Dios que tuvieron influencia en la vida de Joel.
La pureza
En libros, revistas y retiros espirituales se ha dicho mucho sobre la pureza durante los viajes En uno de los números de AP dedicamos a la pureza en el ministerio incluimos una estadística al principio me pareció increíble Se informaba que durante un retiro con pastores de jóvenes, en el hotel donde se había llevado a cabo el evento nunca se había registrado una incidencia tan alta en el pedido de películas pornográficas a través del sistema interno de videos Seguiremos poniendo énfasis en la importancia de mantenerse puro, recordando que la tentación es mayor para el pastor/evangelista itinerante. He descubierto varias cosas que resultan de utilidad.
No viaje a menos que sea absolutamente necesario, es decir, no viaje sin tener la absoluta seguridad de que es la voluntad de Dios. Conocí a miembros de equipos evangelisticos y de otro tipo de ministerios que hacen viajes por motivos frívolos: porque cierta invitación reportará una buena ofrenda; para estar cerca de «gente importante«; porque les gusta viajar; para obtener millaje en programas de viajero frecuente; o para asistir, sin necesidad, a unos de esos congresos y conferencias aparentemente interminables que se realizan hoy en día. Para muchos resulta esencial que un grupo de ancianos, amigos, mentores o colegas firmes en el Señor consideren cuidadosamente cada invitación para asegurarse de que cada viaje sea iniciativa de Dios. Es mucho más fácil vencer la tentación cuando uno tiene la seguridad de que el viaje está en la voluntad de Dios.
Esté espiritualmente preparado para cada viaje. Muy a menudo quienes viajamos estamos tan apurados que no tomamos tiempo para poner cada viaje a los pies de Dios y tratar de descubrir por anticipado los propósitos y las metas.
En cuanto sea posible, mientras esté fuera de casa, trate de estar en un entorno de familia. Yo prefiero hospedarme con una familia antes que estar solo en un hotel. Me doy cuenta de que esto a su vez puede crear otros problemas, como estar solo durante el día con la señora de la casa (algo que debe evitarse a toda costa). Pero aun cuando uno se hospede en un hotel, es posible compartir comidas con alguna familia y disfrutar de esa comunión.
Dentro de lo posible, no viaje solo. La comunión y la compañía de otros cristianos es de un valor inestimable para vencer la soledad y la tentación.
Una de mis costumbres a través de los años ha sido llevar fotos de mi familia y colocarlas junto a la cama en el momento en que llego a destino.
Tenga cuidado con la televisión nocturna cuando usted está cansado. Algunos aconsejan que sencillamente la desenchufe al llegar o (en el caso de un hotel) que la haga sacar de la habitación. Por mi parte, prefiero enseñar discernimiento antes que prohibición, pero a veces la prohibición es la única respuesta para algunos.
He descubierto que la manera en que manejo la primera tentación durante un viaje determina el parámetro de lo que haré el resto del tiempo que paso lejos de mi hogar. Cada viaje es una nueva aventura y es importante que usted maneje la primera tentación en el poder del Espíritu Santo.
Por último, quiero enfatizar la importancia de la iglesia local, especialmente para quienes viajamos con frecuencia. Hay una tendencia a creer que porque estamos en el servicio del Señor, nuestro ministerio (o grupo) es nuestra iglesia. Algunos evangelistas hasta critican o juzgan a la iglesia local. Una de las características de la Asociación Evangelistica Luis Palau es que Luis Palau espera que todos los integrantes del equipo sean miembros activos en la iglesia local. Luis mismo es un anciano en su iglesia, y es parte de un grupo de oración con el que se reúne todos los jueves a la mañana cuando está de viaje. Note usted cómo 1 regresó a Antioquía a dar informe cuando concluyó un sus viajes misioneros. Es not que él en realidad buscó (ése significado de la palabra griega en RVR se traduce «saludó«) tener comunión con los hermanos cuando llegó a Tolemaida en He( 21:7 al ir camino a Jerusalén
Una de las características de pastores y ministros que terminan bien su ministerio es que siempre tienen una profunda relación otros cristianos consagrados, a de obtener aliento, comunión responsables ante otros.
¿Qué con respecto al evangelista centroamericano que menciona al comienzo del articulo? ¿Tiene que abandonar su ministerio? Para nada, pero tiene que volver a pensar en cómo ser un evangelista itinerante sin descuidar la relación con su familia. Tiene que aprender a estar lejos pero cerca, a tener ojos que aunque vean a la familia pertenezcan a un corazón que siente.


