header parallax image
Devocional del día, Devocional diario, Biblia, Predicaciones, Bosquejos, Artículos, Consejeria, Versiculo diario - Desarrollo Cristiano Internacional
  • Inicio
  • Identidad
  • Valores del reino
  • Relaciones
  • Espiritualidad
  • Artes pastorales
  • Héroes de la fe
  • Inicio
  • Identidad
  • Valores del reino
  • Relaciones
  • Espiritualidad
  • Artes pastorales
  • Héroes de la fe
Reflexión

No creo en la iglesia

15 julio, 2005456 visitas



¿Cómo puede responderle? Al decir: “Lo siento, pero esa es la forma en que me siento”, parece indicar una frustración basada en la experiencia. Por un lado, se siente humilde por su interés en su propio bienestar espiritual y no quiere descuidarlo. Lee la Biblia, trata de vivir guardando los mandamientos del Señor, etcétera. Por otro lado, se siente frustrado por lo que ha visto y experimentado en las iglesias.



Elógielo por ser honesto, como Cristo hizo con la mujer samaritana (Jn. 4.17, 18). Dígale lo importante que es el tener buena disposición para decirle cómo se siente. Eso lo animará a seguir dialogando sobre el asunto con usted.



Honesta y directamente, diga: “Por favor, no me malinterpretes. Ir a la iglesia no es realmente el asunto. Me preocupa que estés absolutamente seguro de que tienes vida eterna. ¿Has llegado al punto en que sabes ciertísimamente que si murieras ahora irías al cielo?”



Basado en lo que había dicho antes, podrá decir: “Creo que sí”, o: “Eso espero”. Si lo hace, pregúntele: “Si estuvieras ante Dios ahora mismo y El te dijera: ¿Por qué debería dejarte entrar al cielo?, ¿qué le dirías?”



Puede que mencione otra vez los Diez Mandamientos. Explíquele que el cielo es gratis (Ro. 6.23) y que no puede obtenerse guardando los Diez Mandamientos. Ellos sólo pueden señalamos nuestros pecados; no son válidos para “hacemos rectos” ante los ojos de Dios (Ro. 3.20). Solamente por confiar en Cristo podremos recibir la vida eterna. Aun los chicos entienden Juan 3.16: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”.



Obviamente, si su amigo no está abierto a escuchar, puede que no oiga nada de lo que usted diga. En ese caso, simplemente ore para que Dios le dé receptividad y ahora su corazón al evangelio. Pero si ve alguna señal de sinceridad en él, pregúntele; ¿Por qué piensa que Dios formó la iglesia? ¿Se equivocó el Señor?



¿Cómo saber cuando es la voluntad de Dios para que comparta el evangelio con mi hermano? Las Escrituras nos animan a orar para que se habla una puerta para el evangelio (Col. 4.3). Pídale a Dios que haga receptivo a su hermano, e intente presentarle nuevamente el evangelio. Esto puede ser de mucha bendición para él. si no estuviera dispuesto a hablar, asuma que Dios no ha abierto todavía la puerta. Mantenga una buena relación y siga orando, pidiéndole a Dios que obre.



Una mujer que concurría a uno de nuestros seminarios de entrenamiento sobre evangelismo teñía la carga de la salvación de su hermano. El no había estado abierto para hablar de cosas espirituales. Camino a casa desde el seminario, decidió una vez mas intentar hablarle. Se detuvo en su casa y lo encontró interesado en mantener una charla. Aunque no acepto a Cristo ese día, aceptó un folleto para leer y la invitó a almorzar para discutirlo. Tiempo más tarde estaría el resultado a la vista.



Busco la apertura o receptividad hacia mí como persona. Si ese elemento está ahí, gustosamente atravieso la puerta abierta con el evangelio. Y si la puerta no está abierta, es emocionante orar por la persona y observar la obra del Señor. He visto a muchos creer en Jesucristo de una manera íntegra, después de largo tiempo de esperar que lo hiciera.




Apuntes Pastorales, Volumen VII – número 5


  • tweet
siguiente

Paz en el alma

Relacionados

La era de la simpasión

31 mayo, 2013

Viernes Santo: EL CAMINO DEL PERDÓN

29 marzo, 2013

¡Un Dios que baila!

31 agosto, 2012

Devocional de hoy

  • El peso de la influencia
    Ya que el carácter del líder determina el carácter de sus seguidores, debemos asumir el compromiso de que nuestra vida sea en santidad.

lo más leido

El día de Pentecostés y la venida del Espíritu Santo: el nacimiento de la Iglesia, Parte I

El día de Pentecostés y la venida del Espíritu San...

publicado el 15 julio, 2005
Uno más uno: La pareja según el diseño de Dios

Uno más uno: La pareja según el diseño de Dios

publicado el 15 julio, 2005
¡Huye! No seas esclavo de la lascivia

¡Huye! No seas esclavo de la lascivia

publicado el 15 julio, 2010
Consejos para la intimidad matrimonial

Consejos para la intimidad matrimonial

publicado el 15 julio, 2010
El adolescente y su proyecto de vida

El adolescente y su proyecto de vida

publicado el 28 septiembre, 2009

videos mas vistos

Levanta tu cabeza

Levanta tu cabeza

publicado el 13 enero, 2017
Mujer Virtuosa

Mujer Virtuosa

publicado el 13 enero, 2017
Ser santos

Ser santos

publicado el 13 enero, 2017
Prioridades

Prioridades

publicado el 13 enero, 2017
Nuevo año, parte I

Nuevo año, parte I

publicado el 13 enero, 2017

Categorías

Ese hombre es como un árbol
plantado junto a los arroyos:
llegado el momento da su fruto,
y sus hojas no se marchitan.
Salmo 1:3 RVC