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Liderazgo

Martín Lutero, ¿Sabía usted…?

15 julio, 20052252 visitas

Hechos notables y poco conocidos acerca de los años posteriores de Martín Lutero.


Lutero conocía la mayor parte del Nuevo Testamento y gran parte del Antiguo Testamento de memoria. La traducción alemana de la Biblia por Lutero tuvo más influencia sobre la lengua alemana que lo que la versión King James tuvo con el inglés. Aunque tiene casi 460 años, la traducción de Lutero aún está a la venta y es muy leída.


Casi todos reparaban en los ojos llamativos de Lutero. Uno de sus estudiantes los describió como «ojos negros profundos, chispeantes y ardientes como estrellas, casi difíciles de sostener con la mirada». Uno de los enemigos de Lutero dijo que sus ojos eran «excepcionalmente penetrantes e increíblemente resplandecientes, tales como uno encuentra de vez en cuando en aquellos que son poseídos».


Martín Lutero ha sido llamado «uno de los más grandes predicadores de todos los tiempos»; sin embargo se desanimó profundamente con su congregación. A pesar de sus amonestaciones y enseñanzas, sentía que su grey permanecía impía. «Me disgusta continuar predicándoles a ustedes», dijo, y en 1530 se negó a predicar por un tiempo.


Cuando Martín Lutero se casó, ni él ni su novia, Katherine von Bora, sintieron «estar enamorados». Katherine aún se estaba reponiendo de un fracasado compromiso con un hombre al que realmente amaba. Martín Lutero admitía, «No estoy ‘enamorado’ o ardiente con deseo». Sin embargo el amor del uno hacia el otro floreció a lo largo de sus 20 años de matrimonio.


En 1527 una terrible plaga azotó Wittenberg y prácticamente todos los estudiantes de Lutero huyeron para salvar sus vidas. El príncipe elector le suplicó a Lutero que también se marchara, pero Lutero sintió que los pastores deberían quedarse y ayudar a los afligidos. Debido a que él y Katherine recibieron a tantos enfermos y moribundos, su casa debió estar en cuarentena aún después de haber terminado la plaga.


Lutero era tan generoso que algunas veces sacaron partido de él. En 1541 vino a su casa una mujer alegando ser una religiosa. Martín y Katherine la alimentaron y albergaron pero descubrieron que había mentido y robado. No obstante, Lutero opinaba que nadie se empobrecería por practicar la caridad. «Dios dividió la mano en dedos para que el dinero se deslice por entre ellos», dijo.


Aún la noche de su casamiento Lutero no pudo rehusar ayudar a una persona necesitada. A las 23 hs., luego que todos los invitados se habían retirado, Adnreas Karistadt, el reformador radical llamó a su puerta. Mayormente debido a que Lutero se le oponía con fiereza Karlstadt había huido de la ciudad. Pero ahora, cuando Karlstadt huía de la Guerra de los Campesinos y precisaba refugio, Lutero lo recibió.


Lutero dispuso que el canto sea parte céntrica de la adoración protestante. En su «German Mass» (Misa Alemana) de 1526 prescindió del coro y cedió todo el canto a la congregación. Muchas veces convocaba a la congregación a ensayar durante la semana para que la gente pudiera aprender himnos nuevos.


Lutero estaba convencido de que vivía en los últimos tiempos. En el prólogo a su traducción de Daniel, identificó al anticristo de Daniel 11 con el papado; el «cuerno pequeño» de Daniel 7 eran los invasores turcos.


Lutero y sus compañeros reformistas en Wittenberg se tomaban muy en serio la educación religiosa. Aquí detallamos por ejemplo, servicios de alabanza y textos de sermones de una semana:



  • Domingo, 5 a.m. – Epístolas Paulinas
  • Domingo, 9 a.m. – Los Evangelios
  • Domingo por la tarde – El Catecismo
  • Lunes y Martes – El Catecismo
  • Miércoles – El Evangelio de Mateo
  • Jueves y Viernes – Las Epístolas
  • Sábado – El Evangelio de Juan

Aunque la tarea de predicar se compartía, Lutero hablaba a menudo en todos los servicios de los domingos.


Lutero dijo que estaría contento de que todas sus obras perecieran, con excepción de Sobre la esclavitud de la voluntad, que enfatizaba la inhabilidad de las personas a salvarse por sí mismas, y su Catequismo menor, que explica la fe a los niños.


Aunque criticaba su propia «voz tonta y débil», Martín Lutero era un músico consumado. Tocaba la flauta y el laúd, componía música y escribía himnos. Después de la cena acostumbraba cantar cánticos gregorianos con sus hijos Martín y Pablo y composiciones polifónicas con amigos.


Mark Galli es editor asociado de la Revista Christian History. Tomado de la revista Christian History. Usado con permiso.

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