header parallax image
Devocional del día, Devocional diario, Biblia, Predicaciones, Bosquejos, Artículos, Consejeria, Versiculo diario - Desarrollo Cristiano Internacional
  • Inicio
  • Identidad
  • Valores del reino
  • Relaciones
  • Espiritualidad
  • Artes pastorales
  • Héroes de la fe
  • Inicio
  • Identidad
  • Valores del reino
  • Relaciones
  • Espiritualidad
  • Artes pastorales
  • Héroes de la fe
Predicación

Jesús el Verbo de Vida, Parte II

15 julio, 2005548 visitas

Texto bíblico: Juan 1:1-5



Puntos a desarrollar en la enseñanza:


Punto 1 (1.1–2) Jesucristo, el Hijo de Dios, eterno, preexistente, revelación: Cristo es eterno. Fíjese en las tres declaraciones tan profundas acerca de Jesucristo, el Verbo.



1. Cristo fue preexistente: esto significa que Él estaba antes de la creación, ya que siempre ha existido.




  • «En el principio [en archei]» no significa desde el inicio. Jesucristo siempre ha estado ahí, no apareció, ni fue creado porque nunca ha tenido un principio. Él «en el principio era con Dios» (Jn 17.5; 8.58).


  • La palabra «era [en]» es el tiempo imperfecto del verbo griego «eimi», el cual es a menudo utilizado para referirse a «deidad», «ser» o «soy». «Ser» significa una existencia continua, sin principio ni origen. Ver: Salmos 90.2, Proverbios 8.23, Juan 17.5, Filipenses 2.6–8.

El testimonio de Juan era que Jesucristo es el Verbo, Aquel que siempre ha existido, el Hijo del Dios viviente.



2. Cristo es coexistente. Ha estado y siempre estará con Dios. La preposición «con» [pros] tiene la idea no sólo de «estar con», sino también «actuar para con». Jesucristo (el Verbo) estaba con y actuaba para con Dios. Estaba al lado de Dios para actuar, vivir y moverse hasta lo más cercano de las relaciones. Cristo tenía la relación ideal y perfecta con Dios Padre. Su vida juntos, su relación, comunión, y conexión, es un lazo eterno y perfecto. Así está dicho en las Escrituras: “Este era en el principio con Dios” (Jn 1.2; 1 Jn 1.1–2).



3. Juan no dijo que «el Verbo» era el Dios [ho Theos], sino que era Dios [Theos]. Al omitir el artículo, Juan estaba afirmando que «el Verbo», Jesucristo, es:



• de la misma naturaleza e índole de Dios Padre, pero es una persona diferente.


• una persona distinta al Dios Padre pero son el mismo ser y esencia (perfección).



Cuando una persona ve a Jesucristo, está viendo a una persona distinta pero con la misma esencia e índole de Dios en todo su ser perfecto. Ver: Hechos 1.3, Juan 14:9, Romanos 9.5, Colosenses 1.15, Colosenses 2.9, 1 Timoteo 3.16, 1 Timoteo 6.15–16 y Apocalipsis 19.16.



El testimonio de Juan era que Jesucristo es el Verbo, existente y eterno, la Majestad Suprema del universo, quien no le debe su existencia a nada ni a nadie. Jesucristo es el Hijo del Dios viviente.


Aspecto 1. Jesucristo es eterno y esto nos dice muchas características acerca de su Persona.



1) Cristo da a conocer no sólo al Ser más importante del universo, Dios, sino todo aquello que Él es y lo que desea expresarle a la humanidad. Por esta razón, Cristo debe ser estudiado diligentemente, y se le debe prestar atención a todo aquello que Él es y expresa (Jn 5.24).



2) Cristo representa perfectamente a Dios. Él es exactamente idéntico al Padre; por lo tanto, cuando vemos a Cristo, estamos viendo a Dios.



3) Cristo refleja que Dios es el Ser más maravilloso y está muy lejos de cualquier ser que hayamos imaginado. Es amoroso, sustentador, lleno de bondad y verdad, no tolera las injusticias, asesinatos, robos, mentiras, ni engaños al prójimo. Dios ama al mundo y está trabajando en un universo perfecto donde habitarán aquellas personas que hayan escogido amarlo, adorarlo, y vivir y trabajar para Él (Jn 5.24–29).



Aspecto 2. La naturaleza de Cristo es…


• para vivir por la eternidad.


• para existir como ser perfecto y eterno.


• para convivir en perfecta comunión por siempre (1 Jn 1.3).



Nota: la propia naturaleza de Cristo es la que será impartida entre los creyentes; por esta razón, estos tres puntos formarán parte de nuestra experiencia. Ver: Juan 14.20,Romanos 8.29, 2 Corintios 3.18, Filipenses 3.21, 2 Pedro 1.4 y 1 Juan 3.2.



Punto 2. (1.3) Jesucristo, Creador: Cristo es el Creador.



1. «Todas las cosas» [panta] significa cada uno de los detalles de la creación y no se debe entender como un todo. Cada elemento y cosa, cada ser y persona, sea este material o espiritual, angelical o humano, fue creado por Jesucristo.Ver: Colosenses 1:16



2. Las palabras «fueron hechas» [egeneto] significan que fueron creadas. Preste mucha atención a lo que el texto está diciendo: nada existía, ni sustancia ni material. Nada de esto es eterno. Dios no tomó algo externo de sí mismo, algo imperfecto (maligno) para crear este mundo. Cristo, el Verbo, no hizo mas que utilizar su poder y voluntad, el Verbo habló y formó todas las cosas de la nada [ex nihilo].



3. Cristo fue Aquel que creó todas las cosas, una a una. Junto con Dios, Jesucristo es el Agente activo, la Persona que hizo todas las cosas ya que eso era su trabajo (Col. 1.16). Ver: 1 Corintios 8.6 y Hebreos 12



4. Observe que se hacen dos declaraciones:



· La declaración positiva de los hechos: «todas la cosas por él fueron hechas».


· La declaración absoluta de los hechos: «Sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho».



a. Cristo estuvo activamente involucrado en la creación de cada detalle: «Sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho».


b. Las palabras «nada de lo que ha sido» [oude hen] significan absolutamente nada, ni un detalle fue hecho sin él.



Aspecto 1. Observe un punto muy importante: el mundo es de Dios, Él creó cada elemento, uno por uno. Esto significa varias cosas:



1) Dios no está en un lugar lejano, desinteresado por lo que ocurre con la humanidad. Realmente se preocupa por el mundo, aun por el detalle más insignificante o por la persona menos reconocida. A Dios le importa cada ser humano de este planeta.



2) Ni Dios ni su actitud genera los problemas de este mundo, estos son el resultado del pecado, de los actos y la maldad del corazón humano.



3) La respuesta a los problemas del mundo no se encuentra en el hombre ni en su habilidades técnicas. La respuesta es Jesucristo, volvernos y rendirnos a Él, entregarle nuestra vida para conocer a Dios en el nivel más personal e íntimo posible. Solamente así, los hombres pueden poner sus vidas y el mundo en orden como Dios quiere.



Punto 3. (1.4–5) Jesucristo, Vida y Luz: Cristo es la vida.



1. Cristo es la fuente de luz. Lea el siguiente extracto: «La vida (Cristo) era la luz de los hombres». Desde el principio, Dios quería que el hombre lo conociera a un nivel íntimo y personal y experimentara la vida. El conocimiento de la vida de Cristo era para ser la luz de los hombres, el rayo que…


·

  • tweet
siguiente

Paz en el alma

Relacionados

Desde las entrañas (Primera parte)

28 junio, 2013

El Rincón del Predicador: Cinco excusas frente al llamado

21 junio, 2013

En espíritu y en verdad

31 mayo, 2013

Devocional de hoy

  • En abundancia y en escasez
    Debemos tener esa particular disposición a dar gracias siempre por lo que uno ha recibido.

lo más leido

El día de Pentecostés y la venida del Espíritu Santo: el nacimiento de la Iglesia, Parte I

El día de Pentecostés y la venida del Espíritu San...

publicado el 15 julio, 2005
Uno más uno: La pareja según el diseño de Dios

Uno más uno: La pareja según el diseño de Dios

publicado el 15 julio, 2005
¡Huye! No seas esclavo de la lascivia

¡Huye! No seas esclavo de la lascivia

publicado el 15 julio, 2010
Consejos para la intimidad matrimonial

Consejos para la intimidad matrimonial

publicado el 15 julio, 2010
El adolescente y su proyecto de vida

El adolescente y su proyecto de vida

publicado el 28 septiembre, 2009

videos mas vistos

Levanta tu cabeza

Levanta tu cabeza

publicado el 13 enero, 2017
Mujer Virtuosa

Mujer Virtuosa

publicado el 13 enero, 2017
Ser santos

Ser santos

publicado el 13 enero, 2017
Prioridades

Prioridades

publicado el 13 enero, 2017
Nuevo año, parte I

Nuevo año, parte I

publicado el 13 enero, 2017

Categorías

Ese hombre es como un árbol
plantado junto a los arroyos:
llegado el momento da su fruto,
y sus hojas no se marchitan.
Salmo 1:3 RVC