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Bosquejos

El poder de Jesús sobre los espíritus, Parte II

15 julio, 20132969 visitas

Texto bíblico: Marcos 1.23–-28

Punto 2 (1.25–-26) Jesucristo: poder y salvación: La segunda imagen es acerca del poder de Jesús.

  • Jesús reprendió al espíritu inmundo. Fíjese en la palabra que utilizó: «¡Cállate…!» Jesús no aceptó el testimonio demoníaco acerca de su calidad de Mesías ¿Por qué? Porque tal conocimiento era involuntario, o sea, de la mente. Era sólo el conocimiento mental de que Jesús era el Hijo de Dios, no provenía del corazón ni de la voluntad de seguir a Jesús. No significaba que quería nacer de nuevo. El testimonio que Jesús quiere es del hombre que ha tomado la decisión de reconocerlo como Señor; el testimonio de un corazón realmente cambiado; movido por el Espíritu de Dios para confesar: «Tu eres el Santo de Dios». Marcos 8.29 Fíjese también en el poder de Jesús. Echó al espíritu inmundo, ¿cómo?, con su palabra, simplemente al decir: «Sal de él». Medite por un momento acerca del poder de la Palabra de Dios. Sencillamente dijo lo que quería, echar el espíritu inmundo fuera del hombre, y así ocurrió. ¡Necesitamos aprender a depender de su palabra para confrontar los espíritus malignos de este mundo! Hebreos 4.12; Jeremías 23.29 Debemos hacer una confesión verdadera acerca de Jesús, y esta debe provenir de un corazón limpio y lleno de fe. Romanos 12.1–2; 1 Corintios 6.17–18
  • El espíritu maligno obedeció. Fíjese en la palabra «sacudiéndole» [sparasso]. Esto significa que hubo convulsiones. Aparentemente, el hombre tuvo convulsiones y sacudidas y clamaba a gran voz. La pregunta que a veces se hace es: ¿Por qué todo esto? ¿Por qué una escena de esta magnitud? ¿Por qué Jesús no sano al hombre de una forma serena? Probablemente por dos razones:
    1. Los espíritus malignos e impuros son fuerzas poderosas que tienen un mando enorme para esclavizar y poseer a los hombres. Su poder puede percibirse claramente en una escena convulsiva y ruidosa. La gente necesitaba saber que Satanás y las fuerzas malignas del mundo son los verdaderos enemigos que esclavizan a la humanidad con su hábitos sucios,embriagantes e inmorales.
    2. El hombre estaba poseído por un espíritu inmundo. La convulsión y el clamor eran evidencias de que el espíritu realmente estaba en el hombre.
  • La convulsión y el clamor demostraron que Jesús tenía toda la autoridad y calidad de Mesías. Él realmente estaba conquistando la fuerza maligna dentro del hombre, y sólo Dios tiene tal poder. Cuando el espíritu inmundo de una persona es echado, cuando una persona realmente cambia y es limpiada, el o ella sufre una experiencia convulsiva. La conversión siempre es una vivencia y un cambio convulsivo. Hechos 3.19; Romanos 6.16–23, 7.23–25; 2 Corintios 5.17; 1 Pedro 1.23; Salmos 19.7

Punto 3 (1.27–28) La decisión y la reacciones acerca de Jesucristo: La tercera imagen es sobre el impacto y las tres reacciones de las personas:

  1. Se asombraron [ethambethesan], se sorprendieron. Lo que habían presenciado era algo increíble. Sin hechizos ni invocaciones o formas de exorcismo, Jesús sencillamente dijo, «sal de él»; y el espíritu inmundo fue echado dramáticamente fuera del hombre. La gente estaba conmocionada e impactada.
  2. Se preguntaban y murmuraban entre ellos, «¿qué es esto? ¿qué nueva doctrina (poder o revelación) es esta, que con autoridad manda aun a los espíritus inmundos, y le obedecen?» La gente estaba haciendo justamente lo que Jesús había querido. Se estaban preguntando si él era el Mesías.
  3. Difundieron su fama por todos lados. Imagine las conversaciones en las tiendas, negocios, casas, y en las calles mientras las personas viajaban alrededor de la provincia y del mundo.

El impacto sobre nosotros debería ser el mismo. Las tres reacciones deberían caracterizarnos como testigos del poder de Dios para cambiar y sanar vidas. Pero a pesar de esto, ¡muchos de nosotros nos hemos endurecido al evangelio! 2 Timoteo 2.2; 1 Pedro 3.15; 1 Juan 1.3

Usado con permiso.

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