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Predicación

La depresión – La causa y la curación

15 julio, 2005480 visitas



INTRODUCCIÓN: Elías significa «Jehová es Dios». Hasta 1 Reyes 18.46 todo era victoria para Elías al servir a Jehová. Sin embargo, era «hombre sujeto a pasiones semejantes a las nuestras» (Stg. 5.17). La depresión que sufrió el profeta ofrece muchas lecciones para el siervo de Dios.




I. FACTORES QUE PRODUCEN LA DEPRESIÓN



a) FRUSTRACIÓN (19.1). Elías deseaba tanto un avivamiento, pero comenzando con la resistencia del rey y la reina, sentía que se bloqueaba el gran movimiento de Dios. La frustración siempre aumenta cuando viene después de una gran victoria.


b) FOBIA – TEMOR (19.2). Elías desafió a 450 profetas de Baal, y los mató; sin embargo, su vigor se secó ante la ira de una sola mujer.


c) FRENAR LA VISIÓN (19.3). Su visión había sido el avivamiento de todo Israel, pero ante el peligro personal no pudo pensar más allá de su propia vida.


d) FATIGA (19.4). Un día antes Elías había recorrido 36 km. delante del carro del rey Acab desde Hermón hasta Jezreel (18.46) y huyó también todo el día siguiente.


e) FRACASO PERSONAL (19:4). Ayer Elías era el profeta frente a la nación, hoy se da cuenta de que es un hombrecillo atemorizado ante una amenaza. En Elías había una dualidad: decía que quería morir, pero huyó de Jezabel para salvar la vida. El sentimiento de vergüenza causado por el fracaso complica seriamente la depresión.



II. LO QUE DIOS NO HIZO



a) Dios no quitó la fuente de dificultad (Jezabel y el avivamiento apagado).


b) Dios no resolvió la depresión de la noche a la mañana. Elías caminó 40 días meditando su problema. Dios toma tiempo para tratar con sus hijos.


c) Dios no obligó al profeta a cambiar sus pensamientos, ni le ofreció soluciones fáciles.



III. LO QUE DIOS HIZO (Pasos hacia la curación de la depresión)



a) Dios le dio descanso (19.5-6). Es lo que primero necesita una persona deprimida.


b) Dios le dio comida (19.6). Con esta comida Elías se fortaleció. Lo que ingerimos es importante, ya que el cuerpo es templo del Espíritu Santo.


c) Dios le dio ánimo (19.7). Al decir el ángel que Elías tenía un viaje que emprender, no pudo menos que indicarle que aún tenía un futuro por delante, que Dios no había terminado con él. Eso hizo brotar una nueva fe en el profeta hacia Dios. Debemos animar a la persona deprimida con esperanza verdadera y bíblica.


d) Dios le hizo recordar el pasado glorioso (19.8). Grandes cosas habían acontecido en el Monte Horeb. Y allí, mientras Elías meditaba en ese pasado, Dios pregunta por su salud espiritual: «¿Qué haces aquí, Elías?» En su respuesta, Elías tuvo que contrastar el pasado valiente que había experimentado con su actitud presente de hombre desesperanzado. A la vez, Elías se consideraba indispensable en la obra de Dios (19.10), pues creía que sin él la causa de Jehová estaría muerta; ¡pero si era necesario, Dios tenía 7.000 para reemplazar a Elías! (19.18). El Señor le hizo enfrentar el verdadero problema: su orgullo personal.


e) Dios hizo que se reconsiderara a sí mismo y su ministerio (19.11-14). Dios todavía lo amaba y quería revelarse a su profeta. Elías pensaba más en su obra frustrada, pero Dios consideró de mayor importancia la persona de Elías. Era como decirle: «Elías, lo que eres es más importante que lo que haces».


f) Dios le dio nuevas metas y la promesa de un futuro (19.15-18). Al deprimido hay que asignarle tareas que quiten de su mente la depresión del fracaso. «Anda», dice el Señor, «para ungir a dos reyes y para escoger a tu compañero y sucesor. Todavía tengo trabajo para ti».



CONCLUSIÓN: Esta historia de Elías nos enseña que nadie tiene que quedar sujeto a depresión, sino que Dios puede cambiarnos y encomendarnos tareas importantes.




Apuntes Pastorales


Volumen XIV, número 3

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