header parallax image
Devocional del día, Devocional diario, Biblia, Predicaciones, Bosquejos, Artículos, Consejeria, Versiculo diario - Desarrollo Cristiano Internacional
  • Inicio
  • Identidad
  • Valores del reino
  • Relaciones
  • Espiritualidad
  • Artes pastorales
  • Héroes de la fe
  • Inicio
  • Identidad
  • Valores del reino
  • Relaciones
  • Espiritualidad
  • Artes pastorales
  • Héroes de la fe
Reflexión

Educación en la iglesia local

15 julio, 2005531 visitas

Tal ha sido el interés, que se ha transformado, en algunas oportunidades, en motivo de controversia y hasta de divisiones en el seno de algunas denominaciones. No deseo sumarme a esa actitud, como tampoco deseo establecer algún patrón que pudiera ser considerado como “la solución” para los grandes problemas que la educación teológica demanda.




Lo que sí añoro es colocarme en la situación en que viven muchas iglesias de nuestra América, surgidas como iglesias nacionales sin patrocinio ni apoyo foráneo, contando con muy pocos recursos humanos y económicos. Sus líderes son impelidos a desempeñar el papel del “hombre orquesta” por no contar con suficientes colaboradores, por no estar éstos debidamente preparados o, simplemente, por no saber cómo hacerlos sus colaboradores.




Ese fue uno de los grandes problemas enfrentados por los primeros misioneros que llegaron a Latinoamérica. Inicialmente se dedicaron a fundar iglesias y atender espiritualmente a sus connacionales pero al comenzar la obra entre los de habla hispana y al irse estableciendo las primeras congregaciones nacionales con líderes locales, como no había instituciones de educación teológica pertinente utilizaron el método más adecuado, por lo factible y económico, de discipular a aquellos que consideraban tener alguna vocación ministerial y llamamiento. Así los misioneros se transformaron en maestros y tutores para los futuros pastores nacionales. Junto con la enseñanza directa de su propio ministerio, ejemplo que los candidatos observaban con mucha atención, se les asignaba un plan sistemático de lectura de algunos libros, muy escasos por cierto. Además, se les asignaba algún campo de trabajo, algún área donde demostraran sus habilidades y vocación. Los seminarios vinieron mucho después. Se da el caso de José Manuel Ibáñez Guzmán, el que según los antecedentes conocidos fue el primer evangélico que, en toda América Latina, fue ordenado para el ministerio, allá por 1871. Aunque inició sus estudios teológicos en la ciudad de Sacramento, California, EE.UU., sin embargo los completó bajo la dirección del Dr. David Trumbull, misionero de la Iglesia Presbiteriana en Chile.




LA IGLESÍA QUE CAPACITA



Estoy convencido que el punto de partida es la necesidad de toda iglesia de formar un ministerio idóneo de enseñanza y capacitación que responda a sus propias necesidades y situación, con líderes que satisfagan sus propios intereses y objetivos. Aunque en estas últimas décadas las Instituciones de Educación Teológica han proliferado mucho y positivamente, no siempre cuentan con la simpatía o aprobación de todas las denominaciones. Además, no siempre es posible que todos los líderes de la iglesia local puedan asistir a ellos para ser perfeccionados.




Por eso, la misma iglesia local debe desarrollar un programa de capacitación, de enseñanza, que satisfaga las necesidades de sus miembros, a los que después les pedirá que enseñen en las clases de escuela dominical, que dirijan a los jóvenes, mujeres o varones o que vayan y se hagan cargo de una obra de extensión. Todo pastor desea ser acompañado por hombres y mujeres que puedan dirigir reuniones hogareñas, que sepan enseñar en estudios bíblicos, etc. La iglesia necesita líderes no tan mediocres, que luego terminan siendo desestimados o rechazados por sus propias congregaciones.



Si una iglesia entretiene a sus miembros, tendrá “miembros entretenidos”. Su gente pasara lindos momentos y nada más. En cambio, si una iglesia capacita a sus miembros tendrá, entonces, “miembros capacitados”, listos para la batalla.




PROPOSITO, METAS, PLANES, MATERIAS



En primer lugar, ¿cuál es el propósito que nos anima a establecer un programa de capacitación? ¿Para qué? “Porque quiero que los miembros sepan cómo servir mejor”. Bueno, puede ser un buen propósito, pero trate de afinarlo un poco más.




En segundo lugar, ¿cómo deseamos que sea el producto de ese programa? ¿Qué queremos que sean los asistentes? “Necesitamos consejeros personales, evangelizadores poderosos, maestros de la Palabra”. Eso le dará una buena idea de cuáles serán las materias que darán en las clases. Se les debe enseñar una buena base bíblica, pero también proveer capacitación practica. Si se desea tener buenos maestros, además de materias bíblicas trataremos de enseñarles algo sobre métodos de enseñanza; si deseamos predicadores, pues enseñaremos homilética, etc. En tercer lugar, ¿qué planes tendremos para que hagan los egresados? ¿Qué trabajos hay planificados para que vayan poniendo en practica lo que estudian?




Para responder a estos interrogantes se debe tener muy bien definido lo que es la necesidad de la iglesia y la clase de líderes que se necesita. Si no se conoce con precisión esto, debe hacerse una investigación realista que permita diagnosticar los problemas y sus soluciones. Esto es de vital importancia para la formulación del currículo que responda al propósito establecido. La ayuda de otros pastores vecinos puede ayudar. Posiblemente haya cosas que se ven de afuera y que no siempre son claras viéndolas desde adentro.




Las metas son los pasos que se deben ir dando en procura del propósito formulado. Hay algo de suma importancia que debe considerarse en relación con esto: evalúese rigurosamente cada paso que se dé, a fin de evitar cualquier desviación del objetivo final. Una buena, permanente y adecuada evaluación permitirá enmendar rumbos antes de haber avanzado demasiado en el error, hasta el punto de hacer peligrar el proyecto puesto en marcha.




ALGO MAS



Al planificar la puesta en marcha del proyecto será adecuado y necesario hacer un inventario de los recursos con que se dispone:





  • Recursos humanos. ¿Tenemos el personal adecuado para enseñar? Si tenemos poco personal, se puede invitar a hermanos de otras denominaciones para enseñar en ciertas áreas.


  • Recursos bibliográficos. ¿Contamos con los textos que queremos? ¿Deberemos escribirlos? ¿Podemos hacerlo? ¿Tienen otras instituciones algunos textos o manuales que podríamos utilizar? Es normal que surja el problema doctrinal. Hay énfasis doctrinales que son la causa de las diferentes denominaciones. También es posible que contengan algunos errores reñidos con los principios básicos del evangelio. Pero en el primero de los casos pienso que, si así ocurriera, puede ser valioso usar los textos de otras denominaciones, por cierto las más afines, y sobre la marcha del proceso de enseñanza, marcar lo que deseamos y conocer, de paso, lo que otros creen sobre un mismo punto.


  • Recursos económicos. Creo que la principal barrera para todo proyecto es el económico, pero no es una barrera insalvable. Siendo que se empezará en forma modesta, la tarea se debe hacer con los recursos que se tengan. Habrá que hacer duplicaciones a máquina de escribir y hasta los mismos alumnos pueden hacerlo con el beneficio de leer la materia mientras se escribe. Si se tienen 5 alumnos se sacarán sólo 5 fotocopias, porque es necesario evitar todo gasto innecesario. El pastor no debe pretender un sueldo especial para hacer lo que es parte de su función pastoral.


UNA NOBLE TAREA



Recuerde que capacitar en su iglesia local le traerá varios beneficios a usted, a la iglesia y al Señor mismo. Lo que usted haga con sus miembros hoy, será la iglesia dentro de tres, cuatro o cinco años. Lo que no haga ahora, lo seguirá viendo como falla dentro de tres, cuatro o cinco años.




Apuntes Pastorales, Volumen VI – Número 5, todos los derechos reservados.

  • tweet
siguiente

Paz en el alma

Relacionados

La era de la simpasión

31 mayo, 2013

Viernes Santo: EL CAMINO DEL PERDÓN

29 marzo, 2013

¡Un Dios que baila!

31 agosto, 2012

Devocional de hoy

  • Incredulidad al acecho
    Nuestras interpretaciones erradas de la realidad siembran la desconfianza en el corazón

lo más leido

El día de Pentecostés y la venida del Espíritu Santo: el nacimiento de la Iglesia, Parte I

El día de Pentecostés y la venida del Espíritu San...

publicado el 15 julio, 2005
Uno más uno: La pareja según el diseño de Dios

Uno más uno: La pareja según el diseño de Dios

publicado el 15 julio, 2005
¡Huye! No seas esclavo de la lascivia

¡Huye! No seas esclavo de la lascivia

publicado el 15 julio, 2010
Consejos para la intimidad matrimonial

Consejos para la intimidad matrimonial

publicado el 15 julio, 2010
El adolescente y su proyecto de vida

El adolescente y su proyecto de vida

publicado el 28 septiembre, 2009

videos mas vistos

Levanta tu cabeza

Levanta tu cabeza

publicado el 13 enero, 2017
Mujer Virtuosa

Mujer Virtuosa

publicado el 13 enero, 2017
Ser santos

Ser santos

publicado el 13 enero, 2017
Prioridades

Prioridades

publicado el 13 enero, 2017
Nuevo año, parte I

Nuevo año, parte I

publicado el 13 enero, 2017

Categorías

Ese hombre es como un árbol
plantado junto a los arroyos:
llegado el momento da su fruto,
y sus hojas no se marchitan.
Salmo 1:3 RVC