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Juventud

¿Espiritualidad real o buen ajuste carnal?

15 julio, 2005903 visitas


Formando líderes espirituales, Parte III


El creyente carnal bien ajustado psicológicamente tiene un gran problema y generalmente no sabe que tiene ese gran problema. No está conciente de que está viviendo y trabajando en las fuerzas de la carne y que hay un camino mucho mejor. Como su «amor para el Señor» y la ausencia de conflictos graves, le permiten usar sin restricción su capacidad natural, es llamado a servir en posiciones de liderazgo. Y es así como gran porcentaje de los que están en el servicio cristiano actual son de ese tipo de personas. Generalmente esta persona es conocida como un creyente «maduro», (un médico, por ejemplo puede estar corriendo ese riesgo). Tal vez se convirtió ayer, pero se percata que sus opiniones son tomadas como proclamaciones profundas de la verdad. La lógica acertada del médico se acepta como dirigida por el Espíritu. Aunque el médico tenga mucha sabiduría —pero sabiduría humana— no es sabiduría del Espíritu. Muchos, faltos de discernimiento espiritual, han sido entrenados para el ministerio con esta percepción errada de la sabiduría.



Cuando hablamos de personas «bien dotadas», generalmente nos referimos a personas con una capacidad mental superior, lo cual es, únicamente, una característica intelectual. Lo mismo sucede, por ejemplo, cuando se trata de un talento natural; como con la aptitud hacia la música, que no tiene ninguna conexión con el conocimiento de Jesucristo por parte de la persona. Aunque no debemos menospreciar las habilidades naturales para poder hacer un ministerio genuinamente espiritual, este solo se logrará si vivimos centrados en Jesucristo y dependemos de su vida y su poder viviendo en nosotros.


Los siguientes aspectos que vamos a revisar nos ayudarán a discernir seriamente si estamos operando en las fuerzas de la carne o en las del Espíritu. Una persona con conflictos puede hacerse mucho daño, pero el «bien ajustado» en posición de liderazgo, puede propagar enfermedad y hacer mucho daño a otros y afectar con su ejemplo a muchas generaciones.




El síndrome del «bien ajustado»



Al considerar al «bien ajustado», lo haremos desde el punto de vista del servicio cristiano, pues a esta persona raras veces se le ve buscando consejo, y solo lo busca hasta que está en alguna situación crítica, como veremos en el último punto.



En el mismo proceso de elección de ministros, a veces se enfatiza la preparación intelectual y se presume que la asimilación o el crecimiento espiritual han seguido a la par. Sin embargo, es posible conocer mucha materia teológica, sin que estas verdades lleguen a ser parte de la vida del individuo. En la formación de los creyentes, a veces, hay poco asesoramiento continuo para evaluar el grado de vida espiritual. También caemos en valores de espiritualidad falsos, como son: «¡Es tan activo para el Señor!» «¡Ama tanto al Señor y la obra, que no tiene ni tiempo para la vida familiar», «Es tan elocuente en la forma que habla!»



Entonces la persona está más llena de sí misma que del Espíritu, y se encuentra enseñando verdades que ella misma no ha experimentado.



A los ojos de Dios, la «carne religiosa y pulida» (Fil 3.3–7) es tan detestable como la «carne irreligiosa». La carne religiosa tiende a la autojusticia, al orgullo y a la suficiencia propia. Identificar que la carne está en control, delata que el Espíritu Santo ha sido desplazado del timón de la vida.



El «bien ajustado» normalmente puede funcionar en posiciones de liderazgo, por prolongados periodos de tiempo, antes de que se evidencie que su ministerio no es espiritual.



A veces, discernir cuándo hay liderazgo carnal se complica porque los que se relacionan con él son también carnales y el discernimiento espiritual es ignorado y lo que reina es lo carnal. Como la carne está directamente asociada con el sistema del mundo, mucho de este sistema y metodología es adaptado en alguna medida para el funcionamiento de la iglesia. Lo básico de la metodología es mundana y se le da un disfraz espiritual con unos «toquecitos bíblicos». Esto sucede mucho en el campo de la consejería. Hay pastores que a menudo sufren de complejo de inferioridad, por lo que se consideran incompetentes de aconsejar eficazmente y envían a sus ovejas con conflictos a profesionales. De esta forma ellos desatienden a sus ovejas. En realidad, cada pastor debiera estar en excelentes condiciones para ser un ayudador eficaz (Is11.2; Ro15. 14; Col 1.28–29).



El hombre llamado por Dios para un ministerio espiritual, debe tener un alto grado de preparación y de dependencia del Espíritu Santo. Alguien dijo: «Los creyentes actuales dependemos de muchas cosas para hacer la obra de Dios, y también del Espíritu Santo, pero los creyentes del primer siglo, POBRECITOS, solamente confiaban en el Espíritu Santo».



El verdadero poder espiritual sigue al reconocimiento de la pobreza espiritual. Esto hará que el ministro busque la plenitud de Dios en cada área de su vida y entonces tendrá el poder que la Biblia les exige.



Mientras no se dé esta búsqueda, la mayor parte de los esfuerzos del «carnal ajustado» son designados como «obra para el Señor», en vez de lo que debe ser: «MINISTERIO EN EL ESPÍRITU».




Características del creyente carnal «bien ajustado»




  1. Confusión de talentos con dones espirituales
    Los creyentes son exhortados a «usar sus talentos» para el Señor. Eso puede o no ser del Señor. Por ejemplo, la voz de un creyente con talento para el canto puede ser técnicamente perfecta, y él podrá cantar. Sin embargo, si lo hace independientemente del Espíritu, no habrá ningún mensaje espiritual más que el trasmitido por la letra de la canción. Muchas personas cantan de esta manera «para el Señor», pero la adulación que reciben alimenta su orgullo y ellos gozan de la atención que reciben. Así, son ellos quienes reciben la gloria y la preeminencia y no el Señor. (Prov 25.27).

    El orador con una mente ágil y una personalidad atractiva podría decepcionarse a sí mismo y a otros. Al comienzo puede ser impresionante, pero a la larga los resultados espirituales, no respaldan su llamado, a menos que la carne sea sometida a la cruz.

    «El verdadero ministerio es el ejercicio de los dones espirituales.»


  2. Argumentación como sustituto de convicción espiritual
    La predicación cuya meta es producir una respuesta emocional va a producir precisamente eso, pero solamente eso. Una buena oratoria y anécdotas interesantes pueden influenciar las emociones de los oyentes y resultar en alguna acción. El despertar de un falso sentido de culpa puede ser estimulado en lugar de la convicción de pecado producida por el Espíritu.

    Apelar para producir «decisiones», entendidas por transformación interna, puede resultar en una demostración externa sin una iluminación interna. Esto se evidencia por la inestabilidad y la falta de continuidad de parte de muchos que hacen «decisiones». La respuesta emocional de la persona que escucha desde el banco es confundida con una decisión espiritual cuando se cuentan los resultados. Estas «decisiones» son hechas sobre la base de un sentido de culpa falso. Y como no son generadas por el Espíritu Santo, no se resuelve ningún conflicto espiritual. Luego, la persona sigue «pasando adelante», para probar su sinceridad para el Señor, además mantiene un sentido de culpa si no pasa al frente.

    Pero cuando sus necesidades no son satisfechas, concluye que Dios lo ha rechazado y se amarga hacia Dios y la iglesia. Por ejemplo, una personalidad fuerte en algún comité o junta quiere hacer un determinado programa y convence a otros con «buenos argumentos», a que lo acompañen. Los miembros del grupo pueden sentirse inferiores e incapaces y no se oponen a la fuerza de sus argumentos.


  3. Gravitación (trabajo por la fuerza sobre otro) en vez de liderazgo espiritual 2 Corintios 6.3–4 y 10
    «Muchos en posición de liderazgo en iglesias y denominaciones ejercen su ministerio sobre la base de una mente ágil, una voluntad fuerte y una «buena política». La persona con este perfil llega a veces a ser tirana, y los que trabajan debajo de ella aprenden, que al tener diferencias con ella, encontrarán IRA en lugar de oración y DEFENSIVA en lugar de aceptación. Estas actitudes se acentúan cuando está preocupada por ser promovida a un puesto más importante y hay alguien que le obstaculiza llegar a su meta.

    Así que si no recibe lo esperado, expresa hostilidad en lugar de humildad. Está más interesada en mandar que en servir. Ignora que el VERDADERO LÍDER NO SE DISTINGUE POR CUÁNTAS PERSONAS LO SIRVEN, SINO POR CUÁNTAS SIRVE ella. (Si llega a perder su posición, puede establecer un movimiento rival en vez de orar y apoyar a la persona que la ha reemplazado.)


  4. Opiniones chocantes en lugar de unidad en el Espíritu Efesios 4.3
    Cuando se trata de implementar decisiones por medio del poder en vez de la oración, no debe sorprendernos la frecuencia con la que conflictos y divisiones ocurren en las iglesias por causa de asuntos pequeños. El mundo tiene el derecho de pensar que los cristianos no se aman cuando observan estos hechos.


  5. Entusiasmo confundido con motivación espiritual 1 Corintios 4.5
    Mucho entusiasmo brota de un deseo carnal para el éxito, para poder autosatisfacerse. Pero la motivación espiritual, con menos ostentación puede aparecer pasiva a los ojos de la iglesia, pero es la única que traerá resultados permanentes.


  6. Ideas múltiples producidas por una mente carnal Romanos 8.7–8
    El proceso de probar esto y aquello para ver lo que sirve, puede tener algunos resultados, pero las decisiones guiadas por el Señor, tendrán menos arranques falsos y resultados más permanentes.


  7. La autoconfianza fomenta independencia
    La persona que tiene considerable talento y fuerza, se conduce en forma autosuficiente en muchas situaciones. No tiene que depender completamente del Señor, y en términos generales es muy individualista cuando trabaja con otros.

    Cuando se le ofrecen sugerencias o críticas constructivas, lo ve como una amenaza a su competencia. La aceptación de una opinión contraria indicaría debilidad y es generalmente rechazada, aunque obviamente es lo mejor.


  8. La insistencia en recibir honor y estímulo por el éxito de ideas, programas y proyectos Juan 5.44
    Si por el éxito de algún programa el honor y crédito se dirige a otros, la persona carnal «bien ajustada» «se retira» para empezar algo donde ella estará en el centro de atención nuevamente.


  9. Felicidad confundida con el gozo en el Señor Hechos 20.24
    La felicidad es un estado psicológico, mientras que el gozo es más profundo, es fruto del Espíritu Santo. Una persona alegre por naturaleza puede doblegarse bajo el peso de las pruebas de la vida y caer en una depresión importante, porque lo único que la sostiene en realidad es su optimismo natural. Pero la espiritual puede padecer sufrimientos y situaciones adversas y mantener en ellos una actitud de agradecimiento y alabanza a Dios, porque sabe que Él persigue propósitos que han sido dispuestos para su madurez.


  10. Coraje confundido con denuedo (valor) en el Espíritu Hechos 4.31
    El coraje que nace de la auto-confianza y de la agresividad —característica natural de la personalidad— puede resultar en una conducta impetuosa y equivocada.


  11. Intolerancia a personas conflictivas
    La persona «carnalmente ajustada», encuentra que es difícil entender y tener empatía con personas con conflictos. Esta actitud puede deberse a que, quizás, nunca haya estado en una situación crítica y considera que esas personas son débiles y que si lo quisieran podrían salir del conflicto con facilidad. Otro factor que incide en su actitud es que las personas conflictivas les remueven conflictos, que por ser carnal no quiere reconocer en sí mismo.


  12. En conflicto con otros por diferencias doctrinales Romanos l4.l; 15.1
    ¡Por supuesto que no podemos tolerar herejías y doctrinas falsas! Sin embargo, siempre debemos seguir la forma correcta de acercarnos a las personas que están en error: amarlas y enseñarles la verdad. Deben ser tratados como hermanos y no rechazarlos como enemigos por sus creencias y cuando ellos o sus prácticas no alcanzan la medida presentada en las Escrituras. La mayoría de las divisiones en las iglesias no surgen de problemas por entender los fundamentos básicos de la fe, sino por discusiones sobre puntos que a veces no hacen la fe.


  13. El uso de programas, organización, promoción, finanzas y personal, como sustituto de poder espiritual
    Un hombre con fuerte personalidad puede desarrollar lo que parece una obra sólida para Dios. Pero la prueba de ácido, que demuestra si la obra es del hombre o del Espíritu, viene cuando el hombre sale de ese liderazgo. Si es de Dios, organizado sobre principios bíblicos, y se ha desarrollado una sólida formación de hombres, continuará y crecerá. Si es del hombre, decaerá, antes de ser restablecida bajo nuevos líderes. Muchas obras son levantadas sobre un hombre, pero, las obras espirituales son levantadas sobre EL HOMBRE: JESUCRISTO.


  14. Tensiones físicas ignoradas, hasta que ocurre un colapso mental o físico
    Una persona fuerte física y psicológicamente, puede llevar grandes cargas por prolongados periodos de tiempo. Como aparentemente no le afecta, ella asume más y más responsabilidades. Al proceder así, se daña a sí misma y roba a otros la oportunidad de crecer y asumir responsabilidades.


En la típica iglesia de hoy, unos pocos llevan todas las cargas y responsabilidades, pero la mayoría no funciona como cuerpo. La persona que es fuerte y que asume cargas importantes, comienza a tener una tensión generalizada básica, que no le permite relax. En consecuencia, cumple sus responsabilidades con ansiedad y tensión permanente, aunque piensa que es algo normal ya que está trabajando intensamente para Dios.



¿Y cuál es el resultado? Cierto día, esta persona, aparentemente sin problemas y con la imagen misma de la madurez y el equilibrio, sufrirá un colapso físico (infarto cardíaco, etc.) o mental, o familiar, y desaparecerá del escenario. La devastación que se habrá hecho a sí mismo, a su familia y a la obra será grande, porque él asumió cargas de responsabilidades que Dios no había planeado que fueran llevadas por la fuerza carnal.





«El hombre espiritual debe ser espiritual y tener resultados espirituales también.»




Para reflexión y discusión:




1. ¿Cómo puede discernir si usted o su equipo están haciendo «una obra para el Señor» o tienen un «ministerio en el Espíritu»? ¿Cuál es la gran diferencia entre el uno y el otro?


2. Para identificar si usted es o hay entre el equipo «carnales bien ajustados», conteste las siguientes preguntas:


3. ¿Puede decir cuáles son sus dones espirituales? ¿Cómo los está usando y desarrollando? Lo que está haciendo ahora en el grupo de jóvenes le ayuda a desarrollar esos dones?


4. Las personas que se han incluido al grupo ¿lo han hecho por convicción del Espíritu en ellas?


5. ¿Está seguro de que los miembros de su equipo y grupo no sostienen con usted relaciones de temor? ¿Tiene ellos la libertad de decirle que no comparten su opinión sobre un asunto?


6. ¿Cómo puede distinguir si sus ideas son producto de su capacidad mental natural o es dirección del Señor?


7. Siguiendo la pauta de las preguntas anteriores, formule más preguntas, por lo menos una por característica de carnalidad ajustada. Estas le ayudarán en la avaluación y corrección, y crecer en espiritualidad genuina.


Le invitamos a consultar los otros artículos de esta serie:




  • Parte I, Una persona marcada


  • Parte II, ¿Espiritualidad real o ajuste carnal?


  • Parte IV, ¿Maduro o inmaduro?

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