Sorpresas de Dios
Hace años tuve una pequeña afición por coleccionar cromos de béisbol. Coleccioné, en ocasiones como inversión, cromos de jugadores y equipos favoritos. Sin embargo, cuando comenzaron mis años de universidad, los fondos que podía usar discrecionalmente se me agotaron así como mi pequeña afición.
Mis cromos favoritos quedaron en páginas organizadas con plástico protector durante mis años de universidad, y durante los cuatro o cinco años posteriores. Ahora que desempeño mi carrera, y de nuevo tengo fondos que puedo usar, decidí hace poco volver a meterme en el mundo de la afición por los cromos de béisbol. Este con seguridad ha cambiado en estos años, y uno de los nuevos incentivos de la industria son cromos poco comunes que se encuentran dentro de los paquetes.
El otro día abrí un paquete bastante caro y me asombró descubrir en mi mano uno de los cromos menos comunes de la colección, que tenía un verdadero autógrafo. Ese fue uno de esos momentos de descubrimientos accidentales en que no estaba seguro si en realidad aquello era lo que yo pensaba. Finalmente el impacto desapareció, y experimenté la satisfacción de haber encontrado algo por lo que habría pagado centenares de dólares si no lo hubiera hallado en ese paquete de cromos de cinco dólares.
A menudo las bendiciones de Dios nos llegan de ese modo. De maneras sorprendentes, él nos da los deseos de nuestro corazón y más.
Mención: Mike Herman, Illinois. Tomado del libro «ilustraciones perfectas» publicado por editorial Unilit. Usado con permiso.


