header parallax image
Devocional del día, Devocional diario, Biblia, Predicaciones, Bosquejos, Artículos, Consejeria, Versiculo diario - Desarrollo Cristiano Internacional
  • Inicio
  • Identidad
  • Valores del reino
  • Relaciones
  • Espiritualidad
  • Artes pastorales
  • Héroes de la fe
  • Inicio
  • Identidad
  • Valores del reino
  • Relaciones
  • Espiritualidad
  • Artes pastorales
  • Héroes de la fe
Juventud

¿Virgen de nuevo?

15 julio, 2005733 visitas


Suena ridículo.



¿Virgen de nuevo? ¿Por qué no pedir revivir la semana pasada? ¿Cómo es posible empezar de nuevo?



Una vez un hombre le hizo una pregunta similar a Jesús: «¿Cómo puede un hombre nacer siendo ya viejo? ¿Acaso puede entrar por segunda vez en el vientre de su madre y nacer?» (Juan 3.4). Jesús le respondió que se refería a nacer de nuevo espiritualmente. Los humanos solamente pueden reproducir vida humana, pero el Espíritu Santo da una vida nueva que proviene del cielo (Juan 3.6).



Usted puede perder su virginidad física solo una vez. Lo hecho, hecho está. No puede regresar de nuevo a ese momento y el pasado trae consecuencias físicas y emocionales. Si los recuerdos quedaron grabados en su cerebro, usted no puede pretender que se han ido. Pero espiritualmente, sí es posible empezar todo de nuevo.



Volver a nacer espiritualmente no destruye el pasado. Lo transforma. Una segunda oportunidad espiritual significa que no existen limitaciones para convertirse en lo que usted pueda. El Dios que hizo el universo de la nada puede tomar su pasado y crear algo hermoso.



El apóstol Pablo habló sobre esta transformación cuando le escribió a un grupo de cristianos en Grecia. Ellos tenían mucho que lamentar de su pasado. Pero su pasado fue transformado porque confiaron en que Jesús los redimiría:



¿O no sabéis que los injustos no heredarán el Reino de Dios? No os dejéis engañar: no los inmorales, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los homosexuales, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los difamadores, ni los estafadores heredarán el reino de Dios. Y esto erais algunos de vosotros; pero fuisteis lavados, pero fuisteis santificados, pero fuisteis justificados en el nombre del Señor Jesucristo y en el Espíritu de nuestro Dios. (1 Corintios 6.9–11)



¿Cómo se empieza este tipo de transformación? Usted no puede manejarla por su propia cuenta. Necesita el poder y el perdón de Dios. Y ¿dónde la encuentra? Sencillamente la pide. La transformación espiritual empieza tan simple y misteriosamente como eso. Usted la pide admitiendo su necesidad. Y Dios va a trabajar en su vida.



Así que cuando ha dejado de tener relaciones sexuales y pide perdón ¿puede decir que usted es virgen? Tal vez ya no lo sea físicamente pero debido a que Dios lo ha purificado, usted es virgen ante sus ojos. Eso quizá no limpie su reputación o sus recuerdos pero sí aclara su futuro con Dios. Usted es tan bueno como antes.



Una vez que ha experimentado el perdón de Dios, todavía tendrá que enfrentarse a los restos de su pasado, por ejemplo, la culpa. Los sentimientos de culpa son respuestas internas emocionales y no siempre se puede confiar en ellos. Lo que podríamos llamar una conciencia culposa es a menudo una mezcla de sentimientos como remordimiento, pérdida, tristeza y vergüenza. Estos son sentimientos naturales para alguien que ha tenido relaciones sexuales.



El sentimiento de culpa no cambiará instantáneamente. Como otras consecuencias naturales —embarazo, enfermedades, o recuerdos dolorosos— los sentimientos no necesariamente desaparecen cuando Dios transforma su vida. Pero él sí remueve su aguijón. Por eso, aunque usted siga sintiéndose culpable, es vital que conozca que, mientras Dios esté interesado, usted no es culpable. Esa es la verdad de 1 Juan 1.9; donde Dios promete que nos perdona y nos limpia cuando le confesamos nuestros pecados. Y esa es la verdad de Jeremías 31.34, donde Dios promete que perdona nuestros pecados para siempre.



Jesús no murió en la cruz para cargar con sus sentimientos. Él murió para cargar sus pecados. Limpio de pecados, usted puede trabajar en transformar sus sentimientos en útiles herramientas para el servicio de Dios. Ellos no necesitan llevarlo hacia abajo. Si son transformados, usted puede tener compasión por el dolor de otras personas. Y pueden darle una determinación profunda para no equivocarse de nuevo.



Este artículo se publicó por primera vez en Campus Life magazine, usado con permiso.


Título del original: A Second Chance at Virginity?


Copyright © 2001 por el autor o por Christianity Today International/Campus Life magazine


Traducido y adaptado por DesarrolloCristiano.com, todos los derechos reservados. Copyright 2004

  • tweet
siguiente

Paz en el alma

Relacionados

No selecciones

27 marzo, 2014

También son protagonistas

22 marzo, 2013

También son protagonistas

22 marzo, 2013

Devocional de hoy

  • Dignidad
    Como líderes debemos saber cuándo es hora de sacarnos el «saco de lider» y ubicarnos en el lugar indicado.

lo más leido

El día de Pentecostés y la venida del Espíritu Santo: el nacimiento de la Iglesia, Parte I

El día de Pentecostés y la venida del Espíritu San...

publicado el 15 julio, 2005
Uno más uno: La pareja según el diseño de Dios

Uno más uno: La pareja según el diseño de Dios

publicado el 15 julio, 2005
¡Huye! No seas esclavo de la lascivia

¡Huye! No seas esclavo de la lascivia

publicado el 15 julio, 2010
Consejos para la intimidad matrimonial

Consejos para la intimidad matrimonial

publicado el 15 julio, 2010
El adolescente y su proyecto de vida

El adolescente y su proyecto de vida

publicado el 28 septiembre, 2009

videos mas vistos

Levanta tu cabeza

Levanta tu cabeza

publicado el 13 enero, 2017
Mujer Virtuosa

Mujer Virtuosa

publicado el 13 enero, 2017
Ser santos

Ser santos

publicado el 13 enero, 2017
Prioridades

Prioridades

publicado el 13 enero, 2017
Nuevo año, parte I

Nuevo año, parte I

publicado el 13 enero, 2017

Categorías

Ese hombre es como un árbol
plantado junto a los arroyos:
llegado el momento da su fruto,
y sus hojas no se marchitan.
Salmo 1:3 RVC