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Vida Espiritual

Sepulta tu pasado, no el futuro

14 marzo, 20121009 visitas

El cerebro cuenta con dos sistemas de memoria, uno para los datos corrientes y otro para aquellos que poseen carga emocional. De ahí que las experiencias que más nos asustan o nos estremecen en la vida estén entre nuestros recuerdos más perdurables. Esto es poderosamente cierto en acontecimientos traumáticos, como golpizas o abusos a temprana edad. Se sabe, además, que las emociones son importantes para encauzar el pensamiento eficaz. Si las emociones han sido dañadas, los pensamientos podrían no colaborar para nuestro bien.

 

Atrapados en la tristeza

Una persona resentida, después de años, puede recordar el incidente con lujos de detalles. Sin embargo eso no significa que su memoria sea muy buena, sino que ha revivido en su mente infinidad de veces aquel evento traumático. Se ha abrazado al dolor con todas sus fuerzas. Ha dejado que la carga emocional determine el peso sobre su memoria y no ha hecho nada para sanar en definitiva las lesiones del pasado. Sus heridas siguen abiertas y está emocionalmente lisiada porque recurre a su sistema de memoria para extraer lo que menos le conviene.

 

Las personas con emociones dañadas son propensas a tomar decisiones erradas. Así lo señala el Dr. Antonio Damasio, médico especializado en neurología:

 

Su capacidad para tomar decisiones está absolutamente degradada, y sin embargo no muestran el más mínimo deterioro en su cociente intelectual, ni en ninguna capacidad cognitiva. A pesar de su inteligencia intacta, hacen elecciones desafortunadas en los negocios y en su vida personal y pueden obsesionarse permanentemente por una decisión tan sencilla como cuándo concretar una cita.

 

Podrías ser una persona muy inteligente, con un coeficiente intelectual muy alto, y aun así tomar decisiones desastrosas a causa de tus emociones dañadas. Es que la inteligencia académica tiene poco que ver con la vida emocional. «Las personas más brillantes pueden hundirse en los peligros de las pasiones desenfrenadas y de los impulsos incontrolables; personas inteligentes pueden ser pilotos increíblemente malos de su vida privada», observa el psicólogo americano, Daniel Goleman.

 

Si ese es tu caso, no desesperes, existen buenas noticias.

 

Cambiar los recuerdos

Tú puedes evitar que lo pasado decida sobre tu futuro. La clave de obtener esta libertad está en tu sistema de memoria. Así como existen esos recuerdos indelebles de dolor e injusticia, existen cientos de momentos buenos que puedes elegir recordar.

 

No queremos trivializar tu dolor, pero este es un tiempo nuevo. Arroja lo más lejos posible el dicho: «mejor lo malo conocido que lo bueno por conocer». Dite a ti mismo: «basta de excusas, basta de vivir a medias, basta de temores. En Cristo puedo superar lo que hasta ahora era insuperable».

 

Tiempo atrás, en un evento muy importante, una joven nos atendía con mucha deferencia. En cada intervalo nos traía té, agua, bocaditos. Nos cautivó con su dulzura. Media hora más tarde, cuando finalizábamos nuestra conferencia y ella había ganado mayor confianza con nosotros, nos compartió: «yo asistí a un congreso en el que ustedes oraron por restauración en situaciones de abuso. Nunca hablé con nadie acerca de lo que había vivido y, aunque asistía a la iglesia desde niña, cada vez que llegaba el fin de año, cerca del tiempo en que había ocurrido el abuso contra mí, guardaba tanta bronca que dejaba de ir. Me rebelaba contra todo y todos. Era la época del año en que tomaba alcohol e iba de baile en baile. Después entraba en razón y volvía arrepentida a Dios. Hace dos años el Señor me sanó en lo más íntimo y ahora lo sirvo todo el tiempo y, cuando llega cada fin de año, me encuentro preparando los campamentos de verano».

 

Animarse a otro camino

Querido amigo, estimada amiga, absolutamente nada ni nadie podrá alejarte de la bendición de Dios si así lo decides. En las manos de Dios, hasta lo malo puede contribuir a tu bienestar. Esto es algo que no puede entenderse con la lógica, pero que puede aceptarse con el corazón y vivirse con fe a cada paso de la vida.

 

En Isaías 61.7 el profeta afirma que, en lugar de la deshonra vivida, Dios te dará doble honra. ¡Motiva tu vida con esta promesa! Dios sumará toda la angustia, el dolor y el sufrimiento que otros te hayan causado y te dará el doble de honra, de paz, de alegría y bendición. Tus problemas y las injusticias que hayas vivido te abren la mejor y más grande oportunidad de recibir bendición. Alimenta tu fe con este pensamiento.

 

Del mismo modo que Dios acompañó a su pueblo en el desierto, luego de liberarlo de Egipto, así guiará tu vida: «Jehová iba delante de ellos de día en una columna de nube para guiarlos por el camino, y de noche en una columna de fuego para alumbrarles, a fin de que anduviesen de día y de noche. Nunca se apartó de delante del pueblo la columna de nube de día, ni de noche la columna de fuego» (Ex 13.21). ¡Cuántas ventajas le daba su presencia: durante el día del desierto, con un sol abrasador, Dios era nube de frescura; durante la noche helada, era calor y luz! Ten en mente esta imagen y cree que Dios va delante de ti.

 

Llamados a libertad

Renuncia a la mentalidad de víctima. Un asunto es ser víctima en alguna ocasión o en ciertas circunstancias, y otra muy distinta es vivir con una mentalidad de víctima. Joyce Meyer afirma: «Nuestro pasado puede explicar por qué estamos sufriendo, pero no podemos usarlo como excusa para permanecer atados. Nadie tiene excusas, porque Jesús siempre está listo para cumplir su promesa de liberar a los cautivos, Lucas 4.18–19. El andará con nosotros mientras atravesamos la meta de victoria en cualquier campo, si estamos dispuestos a llegar hasta el final con Él».

 

Si vives encadenado al pasado, no podrás disfrutar las prosperidades que Dios ya ha preparado para esta etapa de tu vida. Pablo advierte a los cristianos de Éfeso que cada día Dios prepara buenas cosas para que vivamos en ellas (Ef 2.10). No te quedes con las manos llenas de dolor y amargura, cuando puedes llenarlas de amor y alegría. Vamos, con Cristo puedes superar lo que hasta hoy parecía insuperable, porque escrito está: «Todo lo puedo en Cristo que me fortalece» (Fil 4.13).

Silvia López de Cinalli es médica, especializada en sexualidad humana. José Luis Cinalli es abogado. Son autores de numerosos libros, conferencistas internacionales y directores del sitio placeresperfectos.com.ar. Juntos, pastorean la Iglesia «De la Ciudad», en Resistencia, provincia de Chaco, Argentina. (http://www.placeresperfectos.com.ar)

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llegado el momento da su fruto,
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Salmo 1:3 RVC