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Iglesia

Secretos para un matrimonio feliz

7 mayo, 20122513 visitas

En la Biblia el matrimonio se asemeja a un gran edificio por construir. El Salmo 127.1 advierte sobre el proceso de construcción: «Si Jehová no edificare la casa, en vano trabajan los que la edifican».

 

1.     Dios es el arquitecto. El edificio debe construirse de la manera que él lo ha diseñado y con los materiales que él ha indicado.

2.     La pareja son los albañiles que, juntos, construirán el edificio. Debemos cumplir con las órdenes del arquitecto si queremos que el edificio perdure. El secreto radica no tanto en la habilidad que poseamos para construir, sino en nuestra obediencia a las órdenes dadas por el arquitecto.

3.     Los materiales para la construcción del edificio son:

 

–        Confianza y fidelidad: ningún matrimonio logrará sobrevivir sin la confianza, la fidelidad mutua y el respeto. ¿Quién puede amar a alguien si no confía en él? ¿Quién puede sentirse atraído por un amor incapaz de comunicar confianza?

 

En Cantares la fidelidad es descripta como una fortaleza inconquistable. «Yo soy muro, y mis pechos como torres, desde que fui en sus ojos como la que halla paz», (Cnt 8.10). Los pechos altos y hermosos de la esposa eran como torres inaccesibles, ¡Qué figura tan hermosa para dar a entender que a nadie más le entregaba su cuerpo, que por nadie se dejaba tocar o poseer!

 

«Huerto cerrado eres, hermana mía, esposa mía, fuente cerrada, fuente sellada» (Cnt 4.12). Describe el amor conyugal como un Edén de amor; un paraíso perdido cuyo camino solo el cónyuge conoce, de cuyos frutos solo él ha probado y solo con cuyas aguas cristalinas mitiga su sed. ¿Qué amor podría mantenerse intacto y puro si existe la sospecha de que otro ha bebido en oculto de la fuente, ha comido del fruto y entrado en el jardín de las delicias que solo a él pertenecían?

 

–        Diálogo: con las palabras podemos construir o derribar. Proverbios 18.21 afirma: «la muerte y la vida están en el poder de la lengua». «La congoja en el corazón del hombre lo abate, mas la buena palabra lo alegra», (Pr 12.25). Construyan dirigiéndose palabras de aprecio. Ofrézcanse cumplidos: «¡qué bonito vestido tienes, mi amor! ¡Qué rica comida has preparado!».

 

«Mi amado es mío, y yo suya» (Cnt 2.16 y 6.3). Amor recíproco. Es una comunicación de doble mano. Es un dar y recibir. El amor correspondido es bendición y renuevo constante. Cuando la comunicación de uno de los dos lados cesa, la relación comienza a morir.

 

–        Amistad: la relación matrimonial debe ser una relación de amigos. Cantar de los Cantares 2.2; 4.9; 4.12 y 5.2 presentan al matrimonio formado por dos amantes y dos amigos al mismo tiempo.

Pasen tiempo juntos en actividades que a ambos les agraden. Charlen y prodíguense atención mutua.

 

–        Amor: el anhelo de sentirse amado es una de las necesidades primarias del ser humano. Todos los seres humanos llevamos dentro un tanque emocional que debe llenarse con amor. El matrimonio se diseñó para llenar esa necesidad de amor.

 

Mantener lleno el tanque de amor del cónyuge es tan importante para el matrimonio, como es mantener el nivel de aceite en el automóvil. Manejar el matrimonio con un «tanque de amor vacío» puede resultar mucho más grave que tratar de manejar el auto sin aceite.

 

Pablo en Efesios 5.21–33 y Colosenses 3.18–19, cinco veces exhorta al hombre a que ame a su esposa. A la mujer le ordena que se sujete y respete a su esposo. ¿Cómo debe un esposo amar a su esposa? Como ella quiera ser amada. ¿Cómo debe amar una esposa a su esposo? Como él quiere ser amado.

 

 

Las siete etapas de un resfriado en el matrimonio

 

El amor y la preocupación del esposo por su esposa suelen declinar con los años. Larry y Nordis Christenson lo ilustran en este cómico artículo titulado:

 

Primer año: «Mira, mi amorcito, estoy preocupado por ti, mi muñequita. Estás respirando con mucha dificultad. Te llevaré al hospital para que te realicen exámenes generales y para que te des un buen descanso. Sé que la comida es mala en el hospital, pero yo te llevaré alimentos de un buen restaurante. Ya me encargué de los arreglos».

Segundo año: «Mira, mi amor, no me gusta como suena esa tos. Ya llamé al doctor y le pedía que viniera pronto. Ahora, acuéstate, muchachita, por favor. Hazlo por amor a mí».

Tercer año: «Sería mejor que te acuestes, mi amor. No hay nada como un pequeño descanso cuando uno se siente mal. Te traeré la comida. ¿Dónde está la sopa?»

Cuarto año: «Mira, necesitas cuidarte. Después que les des la comida a los niños y laves los platos, es mejor que te acuestes».

Quinto año: «¿Por qué no te tomas un par de aspirinas?»

Sexto año: «¿Por qué no haces unas gárgaras o tomas alguna cosa, en vez de sentarte por ahí ladrando como una foca?»

Séptimo año: «¡Por favor, deja de estornudar! ¿Qué estás tratando de hacer? ¿Quieres hacerme pescar una pulmonía?».

 

 

 

 

Silvia es médica, especializada en sexualidad humana. José Luis es abogado. Son autores de numerosos libros, conferencistas internacionales y directores del sitio placeresperfectos.com.ar. Juntos, pastorean la Iglesia «De la Ciudad», en Resistencia, provincia de Chaco, Argentina. (jlcinalli@arnet.com.ar) Sitio web: www.placeresperfectos.com.ar

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