header parallax image
Devocional del día, Devocional diario, Biblia, Predicaciones, Bosquejos, Artículos, Consejeria, Versiculo diario - Desarrollo Cristiano Internacional
  • Inicio
  • Identidad
  • Valores del reino
  • Relaciones
  • Espiritualidad
  • Artes pastorales
  • Héroes de la fe
  • Inicio
  • Identidad
  • Valores del reino
  • Relaciones
  • Espiritualidad
  • Artes pastorales
  • Héroes de la fe
Iglesia

Tomadas en serio

28 febrero, 20131265 visitas

 

Con la llegada de Jesús, el Mesías, dio comienzo una nueva era. Jesús vino a un mundo donde, en la ley y en la vida, a las mujeres las consideraban inferiores en todos los sentidos. Por medio de su enseñanza y conducta, él retó de manera constante las normas patriarcales de su cultura. Rechazando la práctica de mantener a las mujeres aisladas y calladas, Jesús las incluyó en su grupo itinerante de discípulos. Sorprendió a todo el mundo al reprender a Marta por su preocupación por el «trabajo doméstico» y alabar a su hermana María por su interés en escuchar al Señor (Lc 10.41–42).

 

En una cultura que culpaba a las mujeres de la lujuria masculina, Jesús aplicó la culpa a quien la tenía: a los hombres que miraban con lascivia a las mujeres. Jesús, y más tarde el apóstol Pablo, abolió la doble norma relativa al divorcio y al adulterio, según la cual un hombre podía repudiar a su esposa por un simple capricho, y donde la mujer carecía de todo derecho. Y ambos, Jesús y Pablo, afirmaron la soltería como una elección valiosa para hombres y mujeres (Mt 19.12; 1Co 7).

 

En una cultura que devaluaba la palabra de la mujer hasta tal punto que se les prohibía testificar en un tribunal, Jesús eligió a las mujeres para que fueran las primeras en testificar de su resurrección. Semejante distinción confirió una posición única a las mujeres de la iglesia primitiva. Este hecho no pasó desapercibido para los romanos, muchos de los cuales se burlaban de la fe cristiana por la autoridad que reconocía e investía a las mujeres.

 

Dorothy Sayers escribió lo siguiente sobre Jesús de Nazaret:

 

Puede que no sea de extrañar que las mujeres fueran las primeras junto a su cuna y las últimas junto a su cruz. Nunca habían conocido a un hombre como este hombre, y nunca ha vuelto a existir otro igual. Un profeta y maestro que nunca las reprendió, que nunca les dio coba, no las oprimió, ni las hizo sentirse inferiores. Alguien que nunca se burló de ellas, ni las trató como «¡mujeres!, ¡que Dios nos ayude!» o «¡señoras!, ¡que Dios las bendiga!». Alguien que reprendió sin crueldad y alabó sin condescendencia; que se tomó en serio sus preguntas y argumentos; que nunca les marcó una pauta a seguir y nunca les exigió que fueran femeninas, ni se burló de ellas por ser mujeres. Alguien que no empuñó ningún arma contra ellas como si tuviera que defender su dignidad masculina; que las aceptó tal y como eran. Alguien que fue completamente antiegoísta. No existe un solo hecho, un solo sermón o parábola en todo el evangelio que extraiga su fuerza de la perversidad femenina; nadie puede concluir, con base a las palabras y hechos de Jesús, que hubiera algo «gracioso» en la naturaleza de las mujeres».

 

Jesús, el Mesías, reconcilió a la humanidad con Dios por medio de su muerte y resurrección. Poco después de esta, la Iglesia cristiana se inicia con la venida del Espíritu Santo en Pentecostés. El apóstol Pedro cita al profeta Joel (Hch 2.17–18), anunciando ante una multitud multirracial que el Espíritu de Dios estaba aboliendo las barreras del sexo, de las clases sociales y de la edad para acceder al ministerio (Joel 2.28–29).

 

 

Se tomó de «El feminismo y la Biblia», revista Andamio I-1998, Grupos Bíblicos Universitarios de España. Se publica con permiso de GBU.

liderazgoministeriopredicación
  • tweet
anterior

Verdades íntimas (Primera parte)

siguiente

Trabajar en equipo

Relacionados

El futuro está en lo nuevo

11 abril, 2014

¡A trabajar!

18 octubre, 2013

El gozo de la cruz

27 septiembre, 2013

Devocional de hoy

  • Entendiendo nuestro llamado
    La idea genial de Dios para la iglesia es que los líderes capaciten a los santos, los santos hagan la obra y Cristo edifique la iglesia,

lo más leido

El día de Pentecostés y la venida del Espíritu Santo: el nacimiento de la Iglesia, Parte I

El día de Pentecostés y la venida del Espíritu San...

publicado el 15 julio, 2005
Uno más uno: La pareja según el diseño de Dios

Uno más uno: La pareja según el diseño de Dios

publicado el 15 julio, 2005
¡Huye! No seas esclavo de la lascivia

¡Huye! No seas esclavo de la lascivia

publicado el 15 julio, 2010
Consejos para la intimidad matrimonial

Consejos para la intimidad matrimonial

publicado el 15 julio, 2010
El adolescente y su proyecto de vida

El adolescente y su proyecto de vida

publicado el 28 septiembre, 2009

videos mas vistos

Levanta tu cabeza

Levanta tu cabeza

publicado el 13 enero, 2017
Mujer Virtuosa

Mujer Virtuosa

publicado el 13 enero, 2017
Ser santos

Ser santos

publicado el 13 enero, 2017
Prioridades

Prioridades

publicado el 13 enero, 2017
Nuevo año, parte I

Nuevo año, parte I

publicado el 13 enero, 2017

Categorías

Ese hombre es como un árbol
plantado junto a los arroyos:
llegado el momento da su fruto,
y sus hojas no se marchitan.
Salmo 1:3 RVC