header parallax image
Devocional del día, Devocional diario, Biblia, Predicaciones, Bosquejos, Artículos, Consejeria, Versiculo diario - Desarrollo Cristiano Internacional
  • Inicio
  • Identidad
  • Valores del reino
  • Relaciones
  • Espiritualidad
  • Artes pastorales
  • Héroes de la fe
  • Inicio
  • Identidad
  • Valores del reino
  • Relaciones
  • Espiritualidad
  • Artes pastorales
  • Héroes de la fe
Reflexión

Obsequio sin igual

8 octubre, 2013Desarrollo Cristiano1484 visitas
Sofonías 1:1-14

Un pequeño destello de esperanza se asoma sobre el cuadro desalentador que presentaron los versos 10 y 11. En medio de un ambiente  de indiferencia, Dios logra tocar la vida de algunos, suficientes como para emprender una aventura, cuyo objetivo es nada menos que la transformación de las naciones.

Podríamos sentirnos tentados a pensar que estos pocos pertenecen a una categoría más noble y comprometida de la humanidad. Tal noción queda completamente descartada por la explicación que agrega Juan a su declaración: «Pero a todos los que le recibieron, les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios, es decir, a los que creen en su nombre, que no nacieron de sangre, ni de la voluntad de la carne, ni de la voluntad del hombre, sino de Dios» (vv. 12-13).

El hecho es que, si no son iluminados los ojos de nuestros corazones, viviremos una vida de derrota, excluidos de la victoria de Cristo.

Este es un excelente momento para que nos detengamos a saborear el privilegio que se nos ha otorgado, el derecho de llegar a ser hijos de Dios. Aunque comprender cabalmente lo que significa ser hijo de Dios puede tomarnos toda una vida, es una condición absolutamente indispensable para experimentar la plenitud a la que hemos sido llamados. Para entender esta verdad no necesitamos más que echar una pequeña mirada al hijo mayor en la parábola del «hijo pródigo». A pesar de que era hijo, vivía como empleado, esperando recibir en algún momento de su vida la recompensa por su fiel servicio. Lo triste es que su esfuerzo era absolutamente innecesario, pues no podía obtener lo que ya le pertenecía por herencia . ¡Qué trágico, estar trabajando por algo que ya es nuestro! 

La desdicha de una vida de pobreza, a pesar de ser herederos de las riquezas del rey, es la que motivó a Pablo a orar con pasión por la iglesia en Efeso: «Mi oración es que los ojos de vuestro corazón sean iluminados, para que sepáis cuál es la esperanza de su llamamiento, cuáles son las riquezas de la gloria de su herencia en los santos, y cuál es la extraordinaria grandeza de su poder para con nosotros los que creemos» (1.18-19). El hecho es que, si no son iluminados los ojos de nuestros corazones, viviremos una vida de derrota, excluidos de la victoria de Cristo, contemplando con desánimo el futuro cuando, en realidad, cada día trae consigo la promesa de increíbles aventuras espirituales para aquellos que están dispuestos a seguir al Señor.

Cuando me detengo a escuchar mi corazón, sé que existe en mí un profundo anhelo por vivir esta clase de vida. No obstante, las tinieblas continuamente amenazan con nublar mi visión. Por esto, debo hacer mía una y otra vez la oración de Pablo, y le animo a que ore en la misma dirección. No permita que el enemigo lo convenza de que usted es un pobre desdichado. Declare que es hijo y, como tal, heredero de los tesoros del Reino. Este es un derecho que Dios le ha dado a cada uno de sus hijos. Queda en nosotros ejercer cada día ese privilegio.

Se tomó del libro Dios en Sandalias, de Christopher Shaw, Desarrollo Cristiano Internacional, ©2008-2010. Todos los derechos reservados.

  • tweet
anterior

Identidad perdida

siguiente

El verbo se hace carne

Desarrollo Cristiano

Desarrollo Cristiano

Relacionados

La era de la simpasión

31 mayo, 2013

Viernes Santo: EL CAMINO DEL PERDÓN

29 marzo, 2013

¡Un Dios que baila!

31 agosto, 2012

Devocional de hoy

  • Lo que marca la diferencia
    Nuestro ministerio impactará la vida de quienes ministramos si vivimos en permanente relación con el Padre

lo más leido

El día de Pentecostés y la venida del Espíritu Santo: el nacimiento de la Iglesia, Parte I

El día de Pentecostés y la venida del Espíritu San...

publicado el 15 julio, 2005
Uno más uno: La pareja según el diseño de Dios

Uno más uno: La pareja según el diseño de Dios

publicado el 15 julio, 2005
¡Huye! No seas esclavo de la lascivia

¡Huye! No seas esclavo de la lascivia

publicado el 15 julio, 2010
Consejos para la intimidad matrimonial

Consejos para la intimidad matrimonial

publicado el 15 julio, 2010
El adolescente y su proyecto de vida

El adolescente y su proyecto de vida

publicado el 28 septiembre, 2009

videos mas vistos

Levanta tu cabeza

Levanta tu cabeza

publicado el 13 enero, 2017
Mujer Virtuosa

Mujer Virtuosa

publicado el 13 enero, 2017
Ser santos

Ser santos

publicado el 13 enero, 2017
Prioridades

Prioridades

publicado el 13 enero, 2017
Nuevo año, parte I

Nuevo año, parte I

publicado el 13 enero, 2017

Categorías

Ese hombre es como un árbol
plantado junto a los arroyos:
llegado el momento da su fruto,
y sus hojas no se marchitan.
Salmo 1:3 RVC