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Inspiración

Tradición

14 octubre, 2012Desarrollo Cristiano1705 visitas
Miqueas 15:1-20

Comencemos con el reclamo que trajeron los representantes de la expresión religiosa más refinada de la época: «Entonces se acercaron a Jesús ciertos escribas y fariseos de Jerusalén, diciendo: “¿Por qué tus discípulos quebrantan la tradición de los ancianos?, pues no se lavan las manos cuando comen pan.”» Antes de avanzar debo señalar que la ley de Moisés no exigía el lavamiento de las manos salvo en ciertas ocasiones (Ej. Ex 30.18-21 o Dt 21.6). No obstante la mishnah, que era considerada tan importante como la ley misma, sí estipulaba esta práctica. La compleja obra era producto de la sofisticada interpretación de la ley que tanto amaban los fariseos y escribas, y contenía infinidad de variantes sobre un mismo mandamiento. Estas directivas habían sido elaboradas para asegurar el cumplimiento de la Palabra pero, por esas ironías de la vida, las habían convertido a ellas mismas en ley.

Observe que el reclamo fue dirigido hacia la persona de Cristo, aunque los que habían «quebrantado» el mandamiento eran los discípulos. Un buen maestro, según la práctica de la época, era responsable no solamente por su propio comportamiento sino también por el de sus seguidores. Este principio acompaña el ejercicio del liderazgo y es uno que también nosotros debemos tener presente. Hemos sido llamados a asumir responsabilidad por aquellos que estamos formando, aun cuando caen en comportamientos que son inapropiados. El líder sabio, sin embargo, cubrirá a sus discípulos delante de los demás y los corregirá cuando se encuentre a solas con ellos. Los fariseos entendían que los discípulos podían equivocarse, pero tenían expectativas más altas de su maestro, Jesús.

El reclamo puntual vino por lo que veían como el quebrantamiento de una tradición. Debemos percibir, en la frase, el tono ofendido de quienes aman la rutina, el orden y la disciplina a tal punto que han perdido de vista el servicio que estas deben prestar al ejercicio de la piedad. Estas tradiciones, en algún momento no fueron tradiciones sino innovaciones. Alguien, con espíritu creativo, pensó en una forma diferente o mejorada de hacer las cosas. Los seguidores, desprovistos de este mismo espíritu, convirtieron la novedad en rutina, y la rutina se volvió ley. Lo que comenzó trayendo libertad terminó produciendo esclavitud.

Como líderes tenemos la responsabilidad de modificar periódicamente la manera en que hacemos nuestras prácticas, para asegurarnos que lo nuevo no se torne estéril e insignificante. Ceremonias tales como el casamiento, el bautismo y la Cena del Señor deben ser siempre practicadas por el pueblo de Dios. Anímese, sin embargo, a encontrar nuevas formas de ayudar a la congregación a participar de estos momentos sagrados, no sea que caigan presa del aburrimiento que mata al espíritu.

COMENTE EL DEVOCIONAL DE HOY
¿Cómo respondió Jesús a los fariseos?, ¿en qué se diferencia esta respuesta de otras ocasiones similares? ¿A qué atribuye esto?

Producido y editado por Desarrollo Cristiano Internacional para DesarrolloCristiano.com. Copyright ©2003-2010 por Desarrollo Cristiano, todos los derechos reservados.

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