Sermón basado en Colosenses 1:9-12
No hay duda de que la adoración en el cielo será gloriosa. Tratemos de que lo sea también en la tierra. Creo que mucha oración y sabiduría pueden establecer una gran diferencia. La adoración es herencia y responsabilidad de todo el pueblo de Dios. Hagamos bien nuestra tarea. ¡Adoremos juntos!
Como siervos de Dios y de la demanda popular no debemos caer en el error de darle a la gente simplemente lo que quiere -como se tratase de comercializar producto cualquiera- sino llevarla a valorar, desarrollar y usar (de la forma que El quiera) lo que El dio.
Con peculiar y ameno estilo, el autor da claras recomendaciones al director de adoración congregacional a fin de que al dirigir a la congregación en la adoración haya un mensaje incluido.


