Las dos afirmaciones inaugurales de la iglesia, tanto la que Pedro pronuncia cuando la iglesia recibió al Espíritu Santo (Pentecostés) como la que Pablo declara cuando la iglesia recibe a los creyentes en su seno (bautismo), celebran la nueva vida en ese cuerpo que es uno, la recuperación del ideal de mutualidad en igualdad. En el primer artículo examinamos la declaración inaugural pronunciada en Pentecostés, en este segundo abordaremos la del bautismo, en Gálatas 3.26–9.
Los Salmos nos ofrecen un cuadro misionológico bíblico más abarcador y real.
Realizar las formalidades del culto, sin el verdadero temor de Dios, es en el fondo un acto de idolatría.
(Por causas de fuerza mayor el templo está temporalmente cerrado)
Una reflexión sobre Hebreos 1.1
El potencial de una congregación radica en el ministerio que sus miembros llevan a cabo entre reunión y reunión


