Las Escrituras no dudan en hablar acerca de las faltas de otros con el fin de que aprendamos a cómo manejarlas nosotros mismos.
Un buen ejemplo es que la madurez está ligada a nuestro entendimiento de Cristo.


Las Escrituras no dudan en hablar acerca de las faltas de otros con el fin de que aprendamos a cómo manejarlas nosotros mismos.
Un buen ejemplo es que la madurez está ligada a nuestro entendimiento de Cristo.
