«Señor, a tus pies vengo humildemente, y te entrego todo lo que poseo, todo lo que exige tu amor. La escasez es buena, porque todo es tuyo, cuídame en este tiempo de prueba».
La teología, sin perder su rigor intelectual, está llamada a ser un acto de adoración.
El equilibrio en la vocación de ser iglesia es lo que le permite a esta impactar a la comunidad.


