Por el interés que Dios tiene de que vivamos una vida que le agrade, ha puesto la Palabra al alcance de todos.
Con frecuencia Dios nos conduce a situaciones por las cuales tomamos conciencia de nuestra necesidad.
Debemos comprometernos con la obra de Dios que transforma vidas de manera integral.
El amor, por ser susceptible, lo absorbe. En un punto de convergencia en una colina llamada Calvario, Dios renunció a uno por el bien del otro.
La cruz encierra un doble significado: por una parte, es la base de su justificación, por la que se arregla su vida pasada frente a la justicia de Dios; y por otra, es el fundamento de su santificación, por la que se gobierna su vida según la voluntad de Dios...
Hoy iniciamos esta serie de cinco partes en la cual el autor nos invita a reflexionar acerca del amor de Dios. El amor de Dios por nosotros no es de hoy ni de ayer. Nos ha amado desde antes que viniéramos al mundo. Si Dios nos ama hoy, nos ha amado desde siempre, pues Él no cambia.





