La mayoría de nosotros que estamos en el liderazgo de la iglesia creemos que Dios llama a las parejas juntas al ministerio. Sin embargo, el verdadero llamado de Dios toma en cuenta las necesidades, miedos, y aspiraciones de cada cónyuge. Las siguientes historias nos ayudarán a entender por qué existen esposos llamados y esposas inseguras, y como estos matrimonios pueden llegar a un acuerdo.
Una profunda unidad en la pareja solo puede lograrse cuando existe una buena comunicación, por eso, es fundamental que un matrimonio reconozca la importancia de fomentarla y los principios que conducen a ella. Este es el primer artículo de la serie «Hablar, callar y escuchar: Principios para la comunicación que conduce a la unidad en el matrimonio». La serie reflexiona sobre tres principios básicos de la buena comunicación aplicados a la vida conyugal. El primer artículo cubre el principio de franqueza y sinceridad.
La presencia o ausencia de condiciones paliativas externas (un familiar, un maestro, etc.) pueden influir notablemente en el comportamiento de un niño. Las experiencias subsiguientes tenderán a corregir o suavizar los daños anteriores o tal vez otorgarán un marco de fomento para una mayor desviación.


