Pocas cosas en la vida de un hombre casado pueden satisfacerlo tanto como el disfrutar de una excelente relación con su pareja. La unidad en el matrimonio puede alcanzarse; no es un espejismo. Es posible hacerlo realidad. Y gran parte se logra en la medida en que el esposo conoce y cumple su rol, el rol que Dios diseñó para él.
Para muchos matrimonios el área de mayor conflicto son los hijos. Cuando en algunos los hijos son el factor unificador en otros son el elemento que provoca mayores desacuerdos. Esta serie trata las áreas importantes donde la unidad puede ser afianzada u obstaculizada. El tema se ha diviso en cinco artículos, este primero presenta los principios bíblicos para unificar los criterios entre los padres. Además, el Dr. Wayne Mack, en el último artículo, ofrece treinta y cuatro sugerencias prácticas y específicas que le servirán de guía.
El Dr. Harbaugh y su esposa Marlene sirvieron por once años en el pastorado. Durante los ocho últimos años, el Dr. Harbaugh, un psicólogo clínico fue profesor de cuidado pastoral y de consejería en el Seminario Luterano Trinidad en Columbus, Ohio. Ambos han estado activamente involucrados a través de los años ministrando a parejas de pastores. En este artículo ellos comparten lo que aprendieron de las esposas de seminaristas y pastores sobre la soledad.


