Las experiencias que nos sacan de la rutina pueden ser las más adecuadas para forjar relaciones profundas con otros.
La globalización ha impactado sobre la Iglesia con nuevos desafíos y nuevas oportunidades
Las diferencias entre los hombres y las mujeres no deben ser un obstáculo para un trabajo compartido.
Jesús desafió las normas culturales que eran contrarias a las mujeres y, aún más, las convirtió en sus socias.
La espiritualidad crisitiana genuina se encuentra más allá de las prisiones de los roles sexuales.
La iglesia representa la culminación del propósito creador y redentor de Dios: una comunidad de personas que son sensibles a él y responsables la una para con la otra.


