Existe una dicotomía entre si el pastor evangélico debe ser pastor-hermano o pastor-padre. Dicha dicotomía produce un desgaste vocacional y psicológico que indudablemente afecta, de manera negativa, al ministerio pastoral. El artículo nos provee una reflexión sobre las capacidades potenciales del modelo pastor-hermano, y las frustraciones propias de la posición paternalista.
A menudo los líderes chocan porque enfrentan las situaciones desde perspectivas diferentes.
Uno de los destacados pensadores de nuestra generación reflexiona sobre la realidad de la Iglesia en nuestro continente. Entre los asuntos que considera aparece el fenómeno de las iglesias para-evangélicas que están emergiendo, también trata el marcado crecimiento de la iglesia evangélica, pero frente a él la realidad de la deserción y sus causas. Este es un trabajo para dejar a los líderes inquietos con preguntas que exigen respuestas prácticas, concretas y pertinentes.
Existe una marcada tendencia a vincular el perdón con la restauración al ministerio. En este artículo dos pastores-teólogos hablan de la importancia de separar la restauración al cuerpo de Cristo de la restauración al liderazgo pastoral.
En algún lugar, por dentro, muy adentro, este niño ¡estaba hecho a la imagen de Dios! Y Dios lo amaba. Tal como estaba. Esto era suficiente para nosotros. Además, Dios nos había llamado a ministrar a niños exactamente como él. ¡No podíamos darnos por vencidos! Si nos rendíamos con Roberto, algún día podríamos tener otro niño igual a él
Por más que odiemos admitirlo, el escenario evangélico tiene muchos "restos" de vidas y ministerios diezmados por el pecado sexual. La conclusión es grave y las implicaciones de largo alcance: hay entre los cristianos, incluyendo cristianos en el ministerio, una realidad inmoral de proporciones alarmantes.


