Si hay alguien sincero debe ser el predicador. La sinceridad de un predicador consta de dos aspectos: habla en serio al estar en el púlpito y practica lo que dice cuando no está allí. De hecho, ambas cosas van de la mano inevitablemente, puesto que como dijera Richard Baxter: «quien habla en serio seguramente cumplirá lo que habla».
Textos de referencia: Éxodo 20:8-11; Marcos 6:31-32
Texto de referencia Romanos 3:9-26; 1 Juan 5:12
Texto de referencia Mateo 5:3-6; Romanos 1:18-32
Texto de referencia Marcos 7.1-13
Texto de referencia Mateo 28:19-20; 1Timoteo 6:1; Tito 2:9-10; 1Pedro 3:1-2; 3:15-17


