La comprensión de la verdad en el Reino se adquiere por medio de la vivencia, no el intelecto.
La falta de percepción de las señales del Señor, es el resultado inevitable del pecado, que siempre se manifiesta en deterioro del espíritu.


La comprensión de la verdad en el Reino se adquiere por medio de la vivencia, no el intelecto.
La falta de percepción de las señales del Señor, es el resultado inevitable del pecado, que siempre se manifiesta en deterioro del espíritu.
