La falta de percepción de las señales del Señor, es el resultado inevitable del pecado, que siempre se manifiesta en deterioro del espíritu.
La persona sabia escuchará con cuidado lo que los mayores tienen que decir: seguramente su perspectiva enriquecerá la nuestra.
¿Cómo continuar tan frescos en el liderazgo como en los primeros años? Estoy seguro de que gracias a la autodisciplina en la aplicación de estas tres áreas: descanso y relajación, administración del tiempo y vida devocional, el Señor bendecirá grandemente nuestra vida.


