La oración específica del Señor Jesús fue que Dios no nos sacara del mundo y nos protegiera del mal. Si salimos del mundo negamos nuestra vocación.
Una profecía de Jeremías revela el sueño que atesora el Señor
El propósito central de nuestra vida es llevar fruto para la gloria de Dios: y que todo lo demás es secundario.




