La esencia de la vida espiritual no la definen las actividades que realizamos sino la calidad de la relación que tenemos con Dios.
Para seguir a Jesús debemos darle la espalda a aquello que, en otro tiempo, considerábamos bueno e importante.


La esencia de la vida espiritual no la definen las actividades que realizamos sino la calidad de la relación que tenemos con Dios.
Para seguir a Jesús debemos darle la espalda a aquello que, en otro tiempo, considerábamos bueno e importante.
