La distancia que se ha generado entre el seminario y la iglesia no beneficia a nadie.
Muchos proyectos son demasiado grandes para ser abordados por un solo grupo. Trabajar en equipo con otras entidades es el camino más lógico y atractivo para no abandonar estas empresas.
Transforme el grupo de personas que lo acompañan en el ministerio en un verdadero equipo.


