Los problemas financieros nos afectan a todos en algún momento de nuestras vidas. Tenemos problemas financieros no por falta de capacidad para administrar, sino porque nos falta criterio bíblico para tomar decisiones económicas.
La experiencia del Mar Muerto nos enseña entonces que el dar, luego de recibir, es un proceso vital necesario que permite mantener la frescura de nuestro corazón.


