El Señor cerca poco a poco a su novia extraviada, frustrando cada uno de sus movimientos y atrayéndola al desierto para hablarle con ternura.
Usar bien una ilustración es, tal vez, la parte más difícil de una buena prédica.


El Señor cerca poco a poco a su novia extraviada, frustrando cada uno de sus movimientos y atrayéndola al desierto para hablarle con ternura.
Usar bien una ilustración es, tal vez, la parte más difícil de una buena prédica.
