En ocasiones, en los círculos cristianos existe la tendencia a identificar a las personas con almas. Estamos demasiado preocupados por las almas y perdemos de vista con demasiada frecuencia a las personas. Dios no está únicamente interesado en almas, Él está interesado en la persona total, en sus emociones, su intelecto, su alma y su espíritu, en definitiva, en todo su ser.


