Los líderes de adolescentes han de esforzarse por ser emocionalmente significativos para ellos. Esto último será la puerta que les abra el corazón de los chicos y chicas.
Los líderes pueden hacer o deshacer un ministerio. Un ministerio juvenil sin un liderazgo adecuado nunca puede ser saludable, pero uno con una abundancia de líderes de calidad siempre tendrá el potencial para serlo (véase Pr 11.14 ).


