La pasión por la evangelización debe alimentarse a lo largo de la vida por medio del contacto con la gente y sus necesidades.
El pastor necesita libertad para fracasar con el fin de aprender a alcanzar el éxito en lo que Dios le ha llamado a ser y a hacer.
Sus convicciones determinan el nivel de felicidad que experimenta
A menos que la esposa del pastor se prepare con sabiduría y dé pasos deliberados para superar el desaliento, el drama de la iglesia la afectará con el tiempo y se volverá ineficaz en su aporte a la comunidad.
Una cultura de consumo valora a Dios solo por las bendiciones que él pueda ofrecer
La compasión revela una de las facetas más misteriosas de la persona de Dios


