Las iglesias son frecuentemente estereotipadas como organizaciones letárgicas, resistentes al cambio. Muchas iglesias están muertas, sin poder, navegando a la deriva, alternando entre la crisis y el aburrimiento. El autor propone que esto se debe a la falta de creatividad en el liderazgo, y para ello propone algunas pautas para producir creatividad.
Como pastor no me gusta que me vean como una buena persona, alguien con un trabajo inofensivo...


