La comprensión de la verdad en el Reino se adquiere por medio de la vivencia, no el intelecto.
En este tiempo de Navidad, sin importar que la gente no nos entienda, o bien nos calumnie o nos margine, demostremos el grado en que amamos a nuestro Padre al obedecer cualquier visión que nos ofrezca.
Aquellos que obedecen el impulso divino de actuar en obediencia a la Palabra alcanzarán la plenitud.



