El pastor, el político y el actor luchan contra un problema en común: la vida pública.
Escuché abrirse la puerta del garaje, ¡Estaba en casa, por fin!
Predicar es una acción que por naturaleza es insensata. Pablo comenta que Dios lo exhibió públicamente como a un insensato (1Co 4.9–10). Para experimentar la intimidad, debe existir la vulnerabilidad.
Como pastor no me gusta que me vean como una buena persona, alguien con un trabajo inofensivo...


