Hacer la obra del enemigo es fomentarse una forma de ver la vida que no va según los principios eternos de Dios.
Todo ministerio conducido en santidad y temor de Dios debe tener como objetivo que el Padre reciba la gloria.
Señor, haz que ningún rincón de mi ser sea privado de la luz de tu rostro.
Para avanzar en una vida espiritual disciplinada, necesitamos enseñarle a nuestro cuerpo que la última palabra en su vida la tiene Jesucristo.
Si queremos tener una vida exitosa el secreto para ello es anhelar vivir en santidad.
La vida espiritual es, ni más ni menos, todo el caminar con Cristo. Antes de Él sólo había muerte, sequedad, alienación.




