Desde su inicio, las Sagradas Escrituras ofrecen una valoración muy positiva del sexo, dentro de perspectivas humanizadoras de esta dimensión tan importante de la existencia.
La presión de nuestra cultura nos oprime con sus obsesiones y sus racionalizaciones sexuales, y muchos en la iglesia de Cristo han cedido bajo su peso, tal y como lo demuestran las estadísticas. Para no ser parte de esas estadísticas hay que esforzarse disciplinadamente. ¿Somos hombres de verdad? ¿Somos hombres de Dios? ¡Quiera Dios que así sea!
La lascivia es un pecado destructivo que domina y controla la mente y la vida hasta hacer de sus víctimas hombres débiles, lánguidos, enfermizos y abatidos. Al llegar a ese punto el hombre cristiano ha dejado de someterse al señorío de Jesucristo para someterse a un tirano, un déspota, un opresor.
El abuso sexual de los niños un cáncer moral que no se ve.
Muchos matrimonios sufren de los llamados «problemas sexuales» o la «incompatibilidad sexual». El Dr. Wayne Mack presenta algunas razones de la «incompatibilidad sexual» y una perspectiva bíblica de las relaciones sexuales. El artículo se ha dividido en dos partes, en la primera, el autor considera las culpas no resueltas y aquellos problemas que aparentan ser de naturaleza sexual pero no lo son. En esta segunda parte, el autor considera la tercer causa, la ignorancia, además ofrece algunas sugerencias específicas y prácticas para desarrollar la unidad en esa área.
La vida está llena de situaciones negativas. El drama puede ser otro. Pero la soledad, la pérdida, el sacrificio, la negación, el abandono, son todos parte de la vida de cientos de personas. ¿Por qué no aceptar la renuncia del homosexual a una práctica que Dios condena, y enseñarle un camino mejor, como es la experiencia más plena del conocimiento de Su Amor?


