La distancia que se ha generado entre el seminario y la iglesia no beneficia a nadie.
Muchos proyectos son demasiado grandes para ser abordados por un solo grupo. Trabajar en equipo con otras entidades es el camino más lógico y atractivo para no abandonar estas empresas.
Mi reto es claro: quiero vivir para el «nosotros». Quizá por eso, aquel domingo, me llegaron más al corazón los cantos y alabanzas en plural que en singular.


