Nosotras, las mujeres, hemos vivido alguna vez la misma triste experiencia que Eva, la primera mujer (Gn 3.1-12); sufrimos las consecuencias del engaño. Algunas veces sufrimos el engaño directo hacia nosotras. Y otras veces resultamos víctimas al escuchar una mentira acerca de alguien. ¿Quién te ha engañado, amiga? ¿De quién has sufrido una desilusión? ¿De un hombre tal vez, de una mujer quizás; una amiga o amigo; una hermana o hermano de la iglesia en quien confiabas?
La mentalidad del posmodernismo inunda casi todos los aspectos de la vida diaria. Entonces, ¿cómo se sitúa uno, como cristiano, frente a este modo de ver el mundo? ¿Qué cosas admitir y qué rechazar de su postura?
«En una era de vanidades y juguetes» y de pensamiento subjetivo prevaleciente en un clima utilitario, luchar en el sentido espiritual no se menciona en la lista de actividades de muchas iglesias. ¿Será que esta actitud está provocando que le cedamos terreno al enemigo?
Muchos padres enfrentamos una misma paradoja: Estamos divididos entre nuestro amor protector y feroz por los niños con el deseo de amarlos más que nunca y buscar la forma de aligerar un poco su propio sufrimiento de tener una familia mutilada y nuestro deseo desesperado de vernos libres de ellos por algún tiempo. ¿Está bien esto?
Hay momentos cuando la depresión en una persona es tan severa que pierde toda esperanza. En esos momentos, puede comenzar a pensar en el suicidio. ¿Podría usted determinar cuando una persona está pensando en suicidarse? ¿Podría descubrir las señales que indican que alguien desea quitarse la vida?
Es sorprendente cómo se puede beneficiar a las personas recordándoles cómo mantener la felicidad con consejos prácticos y efectivos. Tome un momento para pensar sobre las siguientes sugerencias y considere en seleccionar algunas para trabajar en ellas durante las próximas semanas y meses.




